Con toda la polémica que ha generado a su alrededor desde su toma de posesión como presidente de Estados Unidos hace poco más de un mes, Donald Trump estuvo presente a lo largo de toda la noche de los Óscar, tando dentro como fuera del Teatro Kodak.
De manera más velada, muchos de los asistentes aparecieron sobre la alfombra roja luciendo un lazo azul. El gesto forma parte de una campaña a favor de la ACLU (Unión para las Libertades Civiles en Estados Unidos), una asociación casi centenaria dedicada a prestar asistencia jurídica a cuaquier causa en la que se violen los derechos de los ciudadanos y que ha estado detrás de muchas de las demandas contra el veto migratorio de Trump.
El director iraní Asghar Farhadi, ganador de su segundo Óscar a mejor película en habla no inglesa con El viajante, no acudió a Estados Unidos para asistir a la ceremonia en protesta por el veto migratorio. Tal como indicó en el comunicado que se leyó en su nombre, "por respeto a los siete países ofendidos por la ley inhumana que prohíbe la entrada de inmigrantes a Estados Unidos".
La ganadora del Óscar a mejor actriz, Emma Stone, también llevó en su vestido un pin que valía de apoyo a la planificación familiar, en riesgo también por las decisiones presupuestarias de la administración del 45º presidente de los Estados Unidos.