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Trump cambia el tono pero mantiene las líneas maestras de su política

(Foto: Efe).
EL IMPARCIAL | Miércoles 01 de marzo de 2017

Promete en el Congreso la construcción del muro con México y el veto migratorio.



El mandatario se alejó de su estilo abrupto y negativo, y adoptó una postura mucho más protocolaria en su primera aparición ante los miembros de ambas cámaras del Legislativo, ante los que se mostró más abierto a encontrar lugares de encuentro con los republicanos, a los que criticó duramente en campaña, y también con los demócratas. Paul Ryan, el presidente de la Cámara de Representantes, antaño enfrentado con Trump y encargado de presentar al presidente ante el Congreso, fue de los primeros en elogiarle. "Este es un presidente que es serio en abordar nuestros mayores desafíos y mejorar la vida de la gente", dijo. La percepción, sin embargo, fue muy diferente entre los críticos con Trump, que vieron a un presidente diferente en las formas pero con el mismo contenido.

El multimillonario, más sobrio también en su indumentaria, con traje y corbata oscuros, se ciñó al guión. Trump no hizo uso alguno de un lenguaje violento, ni tampoco de acusaciones insultantes como en otras ocasiones, y se cuidó de hacer afirmaciones que claramente faltaran a la verdad. No obstante, Trump reiteró los puntos más fuertes de su agenda política: la construcción del "gran, gran muro" con México -aunque no citó siquiera al país vecino-, será "pronto", incluso "antes de lo programado"; la derogación y reemplazo de la reforma sanitaria 'Obamacare', solicitó a los congresistas que se amplíe la cobertura médica y baje los costes de los seguros y la reconsideración de las reglas de comercio exterior, se mostró dispuesto "a encontrar nuevos amigos y a forjar nuevas alianzas donde los intereses comunes coincidan", en lo que pareció una clara alusión a la Rusia gobernada por Vladímir Putin. Sin embargo, a diferencia de otros mandatarios anteriores, el magnate no detalló demasiado cómo piensa llevar a cabo sus propuestas, ni tampoco cómo va a financiarlas, apelando, eso sí, a una "reforma tributaria histórica" que recortará impuestos tanto a las empresas como a la clase media.

Impregnado de su filosofía nacionalista, con énfasis en que EEUU debe "poner a sus ciudadanos primero" y en que él solo representa a su país, no al resto del mundo, el discurso de Trump no tuvo apenas referencias concretas a sus planes en política exterior. No obstante, el mandatario dejó claro que su propuesta pasa por establecer un sistema de inmigración "basado en el mérito" para "proteger" así a los trabajadores de EEUU. Pero al mismo tiempo, en otro momento de su intervención, Trump prometió que hará cumplir las leyes migratorias para aumentar los salarios, ayudar a los desempleados, ahorrar "miles de millones de dólares" y garantizar la seguridad en las comunidades.

Recordó las historias de varias personas asesinadas por inmigrantes indocumentados a cuyos familiares invitó a presenciar el discurso desde el palco de la primera dama, Melania Trump. Anunció la creación de una oficina para las víctimas estadounidenses, cuyo nombre será VOICE ('Voz', en inglés): Apoyo a las Víctimas de Crimen por Inmigración (Victims of Immigration Crime Engagement). "Estamos dando una voz a aquéllos que han sido ignorados por los medios de comunicación, y silenciados por los grupos de presión", ha defendido.

En materia de seguridad, Trump pidió al Congreso uno de los mayores aumentos del gasto en defensa de la historia del país, con el objetivo de "reconstruir" las Fuerzas Armadas. De acuerdo con la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca, ese aumento de recursos para el Pentágono de cara al nuevo año fiscal será de casi un 10 %, equivalente a 54.000 millones de dólares y compensado con recortes en la mayoría del resto de las agencias federales, entre ellas el Departamento de Estado.

Con respecto a sus planes para invertir en infraestructuras y crear con ello "millones de nuevos empleos", Trump pidió al Congreso que apruebe una partida de 1 billón de dólares, dado que hacen falta "nuevas carreteras, puentes, túneles, aeropuertos y ferrocarriles". También quiso mostrar ante el Congreso su "firme apoyo" a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), pero reiteró la petición a los países miembros de "cumplir con sus obligaciones económicas" e invertir más en Defensa.

En contraposición con la intervención que hizo a los pies del Capitolio el día de su investidura, el presidente abogó por la conciliación y la esperanza como parte de los valores fundamentales de Estados Unidos, e instó a sus ciudadanos a creer en sí mismos y en el futuro del país.

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