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Jeff Sessions se reunió con el embajador ruso en campaña

(Foto: Efe).

INVESTIGADO POR EL DEPARTAMENTO DE JUSTICIA Y EL FBI

EL IMPARCIAL/Efe | Jueves 02 de marzo de 2017
Altos cargos demócratas ya han pedido la dimisión del fiscal general de Trump.

Los encuentros ocurrieron en julio y en septiembre, apenas meses antes de las elecciones del 8 de noviembre ganadas por el ahora presidente, Donald Trump, y en medio de una tormenta política por la presunta injerencia del Kremlin en las mismas a través de ataques cibernéticos. El rotativo The Washington Post ha revalado esta madrugada los encuentros de los que tuvo constancia a través de una fuente del Departamento de Justicia, organismo liderado por Sessions, y que una portavoz del fiscal general confirmó.

Sessions era miembro del Comité de Servicios Armados del Senado cuando mantuvo esos encuentros y el ahora fiscal general consideraba los contactos con Kislyak y otros embajadores en Washington parte de su trabajo como legislador y no como miembro de la campaña de Trump, de la que era asesor. Sin embargo, el The Washington Post contactó con los otros 25 miembros del Comité de Servicios Armados para indagar si habían mantenido contactos con Kislyak, de los 20 que respondieron todos dijeron que no.

Durante su proceso de confirmación en el Senado, los demócratas preguntaron a Sessions por sus posibles contactos con el Kremlin, debido al clima de indignación por esa supuesta injerencia en los comicios, a lo que este respondió: "No he tenido comunicaciones con rusos". La portavoz de Sessions, Sarah Isgur Flores, ha comentado al mismo periódico que la respuesta del fiscal general "no fue un engaño" ya que éste fue preguntado "sobre comunicaciones entre los rusos y la campaña de Trump y no sobre reuniones que mantuvo como senador". No obstante, el senador demócrata Al Franken, autor de la pregunta, consideró la respuesta de Sessions como "un engaño en el mejor de los casos".

El Departamento de Justicia y el FBI, ambos bajo la supervisión de Sessions, son los organismos encargados de la investigación sobre la supuesta injerencia rusa en los comicios así como los presuntos contactos entre la campaña de Trump y el Kremlin.

Kislyak protagonizó otra polémica hace algunas semanas al salir a la luz que el ex asesor en seguridad nacional de Trump, el general Michael Flynn, mantuvo contactos frecuentes con él de cuyo contenido engañó a altos cargos del Gobierno, entre ellos al vicepresidente, Mike Pence. Trump forzó entonces la dimisión de Flynn.

Altos cargos demócratas en el Congreso ya han pedido la dimisión de Jeff Sessions. La líder demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, recordó que Sessions "mintió bajo juramento" cuando negó contactos con funcionarios rusos durante su proceso de confirmación en el Senado y pidió su dimisión. "El fiscal general debe dimitir", dijo la congresista, que instó a que se forme una "comisión independiente, bipartidista y externa que investigue las conexiones políticas, personales y financieras de Trump con los rusos".

También pidió la cabeza del fiscal general la senadora Elizabeth Warren. "¿Tiene el fiscal general la última palabra en la investigación de las fuerzas de seguridad sobre los nexos entre la campaña de Trump y Rusia? Menuda farsa. Esto no es normal", dijo la senadora, que propuso la designación de un fiscal especial que se haga cargo de la investigación. Una decisión que ha encontrado el apoyo del senador Lindsey Graham, un habitual entre los republicanos críticos con Trump, que dijo que de confirmarse las informaciones Sessions debería apartarse de la investigación.

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