Sociedad

Polémica por la propuesta de Carmena de prohibir los animales en los circos

(Foto: Shutterstock).
Sara Cabrero | Viernes 03 de marzo de 2017
El entorno circense se muestra en contra y niega que los animales sufran algún tipo de maltrato.

El Ayuntamiento de Madrid, gobernado por Ahora Madrid, con el apoyo del PSOE, se ha sumado a esta tendencia. Han propuesto una normativa que prohíbe exhibir animales en los circos de la capital. El proyecto pretende defender a los animales de las “muchas horas de castigo”, del “estrés” y el “sufrimiento” a los que estarían sometidos durante los entrenamientos y espectáculos de este tipo.

La reacción del entorno circense no ha tardado en llegar y, como era de esperar, se muestra en contra. Niegan que los animales sufran algún tipo de maltrato y defienden que su buen estado es comprobado cada semana por la Guardia Civil.

Las normativas que quieren implementarse en Madrid ya rigen en otros 49 municipios madrileños y en un total de 350 ciudades españolas. En la legislación actual, el texto prohíbe la utilización de animales en espectáculos si éstos son maltratados o forzados a realizar comportamientos antinaturales o si hieren la sensibilidad de los espectadores. De esta forma, no consta ninguna ley específica a la tenencia y protección de los animales de circo. “No existen requisitos de las condiciones, tanto de bienestar de los animales como de seguridad del público, en que deben alojarse los animales”, indica la Fundación para el Asesoramiento y Acción en Defensa de los Animales (FAADA). En definitiva, todo ello deriva en una “interpretación libre” tanto para el circo como para el inspector, apunta la misma fundación.

Europa va un paso por delante en este aspecto. Países como Austria, Grecia y Malta ya prohíben el uso de cualquier animal en los espectáculos circenses. En Dinamarca, Hungría, Noruega y Finlandia, entre otros, la ley matiza y veta la tenencia de especies salvajes.

La sociedad acepta de forma creciente que los animales son seres emocionales y conscientes, lo que les convierte en definitiva en un ser “sintiente”. Numerosos estudios revelan que muchas especies animales (mamíferos y aves, principalmente) experimentan dolor, ansiedad y sufrimiento (física y psicológicamente) cuando están en cautividad o se les priva de alimento, tiene limitaciones físicas o se les presentan situaciones dolorosas de las que no pueden escapar. En 2012, un estudio de la Universidad de Cambridge demostraba que “las redes neurales subcorticales que se excitan durante los estados afectivos en los seres humanos, también tienen una importancia crítica en la generación de estados emocionales en los animales no humanos”. Según dicha investigación, “los sistemas asociados con el affect (término que se emplea en Psicología para referirse a la emoción y los sentimientos) están concentrados en regiones subcorticales donde abundan homologías neurales” entre ambos objetos de estudio. Por consiguiente, “la evidencia indica que los seres humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos necesarios para generar conciencia. Animales no humanos, incluyendo todos los mamíferos y pájaros, y muchas otras criaturas (como los pulpos) también los poseen”.

Philip Low, investigador en este proyecto, afirmaba en una entrevista para Anima Naturalis que “la capacidad de sentir dolor y placer en los mamíferos y los seres humanos es muy similar”. Ante estas afirmaciones confesaba que era “imposible no sentirse tocado por esta nueva percepción sobre los animales” y por la misma razón se hacía vegetariano.

Descubrimientos como éste incentivan que algunos gobiernos adapten su legislación para una mejor defensa de los animales. De esta forma, la Unión Europea prohíbe totalmente, desde marzo de 2013, la venta de cosméticos testados en animales; aumenta de manera incesante el número de vegetarianos y establecimientos destinados a este tipo de alimentación (en España, alrededor de 3,6 millones de personas, un 7,8% del total, basan su dieta en productos de origen vegetal); sin olvidarse, por supuesto, de las persistentes protestas anti taurinas y otras manifestaciones de esta tendencia animalista. El Ayuntamiento de Madrid quiere sumarse a esta lucha y busca garantizar el bienestar de los animales llevando a cabo una normativa que pretende acabar con su espectáculo en los circos.

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