Editorial

Nepotismo a la francesa

Sábado 04 de marzo de 2017

El escándalo que cerca a François Fillon sigue aumentando cada vez en mayores proporciones. El candidato del partido de centro derecha Los Republicanos está en el ojo del huracán como investigado por los empleos ficticios que otorgó a su mujer, Penélope Fillon, y a dos de sus hijos. Empleos que venían aderezados por unos muy jugosos sueldos, con lo que todo quedaba en casa, a costa, naturalmente, del bolsillo de los contribuyentes. Una actuación en la que, para más inri, no solo hizo gala de un descarado nepotismo, sino que su esposa no doy ni un palo al agua en su puesto como asistenta parlamentaria de su marido.

En estos días la Policía ha registrado el domicilio de los Fillon, y los fiscales que se ocupan del que se conoce como Penelopegate han anunciado que Fillon y su esposa serán imputados por un presunto delito de malversación de fondos públicos. Un delito que en este supuesto de empleos inexistentes puede acarrearle hasta cinco años de cárcel y una cuantiosa multa. Cuando empezó a destaparse el caso, Fillon echó mano del argumento de que las acusaciones obedecían a una “repugnante misoginia”, y ahora se ha descolgado con la tesis, más propia de populismos de toda laya, de que es víctima de un “asesinato político”. Y, mientras, se sucede una cascada de dimisiones en su equipo de campaña, en las que se incluye la del propio director de campaña, y de correligionarios que le retiran su respaldo.

Pero François Fillon se niega en redondo a dejar la carrera que tiene como meta el Elíseo. Es evidente que, respetando la presunción de inocencia y con independencia del resultado que pudiera tener si se le somete a juicio, Fillon debe retirarse de la competición por la presidencia. Lo único que está consiguiendo es no sólo perjudicar enormemente a su partido -las encuestas de intención de voto si continúa Fillon son demoledoras-, sino incluso algo más inquietante como es dar alas al Frente Nacional de Marine Le Pen que en el caso hipotético de que lograra el poder supondría prácticamente la puntilla para la UE.

En estas circunstancias, parece que se está preparando en la propia formación de Fillon su expulsión de la carrera presidencial, con una serie de maniobras aglutinadas en torno a Alain Juppé, quien parece gozar del favor de los electores, según varios sondeos, y podría incluso convertirse en el inquilino del Elíseo. Por propia dignidad, Fillon habría de renunciar él mismo antes de un bochornoso descabalgamiento.