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El Real Madrid y Benzema resucitan el compromiso para golear al Eibar | 1-4

JORNADA 26: EIBAR 1 REAL MADRID 4

Diego García | Sábado 04 de marzo de 2017
Los capitalinos trabajaron e impusieron su calidad para romper el duelo en 30 minutos. Por Diego García

Real Madrid no había digerido bien el hacinamiento de partidos que le plantea el calendario en este trecho (derrota ante Valencia, triunfo con polémica, remontada suicida y sobre la hora ante el Villarrreal, y pinchazo soberano en el Bernabéu y ante Las Palmas). Dilapidar el colchón en el liderato que lucía en el cambio de año hasta quedar segundo y sin margen de maniobra no parecía la mejor de las circunstancias para hacer probaturas, pero Zidane, que no asumió en este brete ningún resbalón táctico pero corrigió su dibujo, apostó fuerte por la confianza verbalizada hacia su fondo de armario para visitar Ipurúa. Ocho cambios estableció el francés (Bale, Morata, Ronaldo y Varane fuera de la convocatoria e Isco, Marcelo, Kroos y Carvajal en la banca) para enfrentar a un rival en racha. No obstante, el Eibar, que sólo perdió tres duelo caseros este curso, había sumado 13 de los 18 últimos puntos en juego.

En definitiva, quiso contrarrestar con calidad la efervescencia y exigencia anatómicas propias del conjunto armero, con Asensio, James y Modric en una medular que no sólo recuperaba su línea de 4 tras la caída en desgracia del tridente ofensivo, sino que esbozaba cinco peones con Benzema como punta único. Nacho y Danilo se verían más cubiertos por el centro del campo que sus antecesores en el empate canario. O deberían, pues las superioridades por banda, sobre todo de Pedro León y Capa, significarían una de las herramientas principales de un bloque local que, de salida, quiso ahogar con presiones elevadas al sistema de Zizou. Los visitantes planteaban posesión para bajar el tempo como antídoto al desgobierno físico planteado por los de Mendilíbar, y en los primeros 10 minutos se competiría con igualdad en términos de intensidad, noticia trascendental para los de Chamartín. Sólo un cabezazo tibio de Dos Santos, en una jugada de pizarra azulgrana, se escaparía en el mar de imprecisiones y densidad del prólogo.

Pero, a pesar del ardor posicional de un Eibar valiente, la técnica golpearía primero. Había mostrado una buena ejecución con la pelota un Madrid de actitud jerárquica, que en torno al cuarto de hora superaba la presión rival con fluidez. Y recogió fruto de su iniciativa en el juego en el minuto 13. James y Asensio hilvanaron una serie de paredes de aspecto distinguido hasta que la perla balear centró, con veneno, hacia el segundo poste. Allí cazó el envío Benzema. Su intento fue repelido por Yoel en primera instancia pero no en segunda. Se adelantaba el líder provisional, que dispuso de la opción para abrir brecha a continuación, con un centro de James calcado a la jugada desequilibrante que desembocó en la primera diana, pero un zaguero sacó la pelota con el meta batido. La fórmula de estilo colorido pretendida por Zidane, acompañada por el rigor sin pelota, le entregó la razón a la enmienda efectuada con suplentes.

Sin embargo, los pupilos de Mendilíbar no se caracterizan por tirar la toalla con celeridad, y un chut de Escalante a las nubes respondió al golpe -minuto 20-. Se jugaba sobre el compás acelerado local pero el envite se decidía en base a la mezcla de trabajo y calidad visitante. La acumulación interior de Asensio, James y Modric (que refrescaba el juego entre líneas que controla partidos), con Lucas Vázquez abriendo el campo, complicaba la papeleta táctica a un combinado vasco que se negaba a bajar el pistón, a retrasar sus líneas y a modificar su tendencia a la guerra de guerrillas aceptada por el Madrid. Entonces, en el 24, volverían a hacer caja Benzema y Zidane. Las asociación de los interiores gestó una falta lateral lanzada con disparatada calidad por James que el delantero francés alzó a la categoría artística con un toque de suela sensacional.

El 0-2 arribó como un shock en el leal coliseo eibarrés, que se alzaba en cada balón rudo que sus jugadores mandaban para que Enrich cuerpeara con Ramos y Pepe. No en vano, la grada no aflojaría su coherencia con el guerrero espíritu local a pesar de la asistencia a una de las obras maestras de Benzema. La media hora iluminada del galo regaló el tercer tanto del enfrentamiento a James -no menos entonado-, que de virtuoso toque sujetó su zurdazo a la red, en dirección al segundo poste. Modric había abierto hacia el desmarque angulado de la mejor versión de un Karim que zanjaba el partido por la vía rápida -como único delantero-, con dos tantos y una pase definitivo -minuto 30-.

Hasta el descanso intercambiarían disparos desviados Escalante, Danilo y Asensio. No rebajaron su presión ni se dejaron acomplejar los armeros, ya conscientes del riesgo a su espalda, pero la coordinada labor defensiva de cada pieza visitante domesticó su capacidad para salir con peligro y activar una ventisca de centros laterales que no llegaría en el primer acto. Sólo una parábola rematada por Enrich inquietaría a Navas -minuto 38-, en la primera contra elaborada local. El compromiso y la sed de minutos de los menos habituales sintonizaron para resolver tres puntos revestidos de catarsis, vistos los precedentes de zozobra colectiva del once de gala. Yoel salvaría el sonrojo sobre la bocina a tiros de Benzema y Asensio, cuando los merengues tornaron el dominio estático en contragolpe. Y todos embocarían los vestuarios con una nítida percepción de la concentración del gigante como epígrafe decisivo del devenir.

Se quemarían los primeros 20 minutos de la reanudación con una reacción local. El Eibar disfrutaría de la pelota y el Madrid cedería metros para contemporizar y salir en transición. De este modo sumaría el cuarto gol el tridente virtuoso visitante. Benzema abrió una autopista en vuelo hacia Asensio, que dio un mano a mano a James con Yoel. El colombiano estrellaría el relámpago en la madera pero el ex espanyolista anotaría el rechace -minuto 60-. Los tres nombres ofensivos madridistas sobresalieron ante la impotencia creativa de un escuadrón vasco incapacitado para encontrar profundidad y que antes del desenlace sólo alcanzó a protagonizar un gol bien anulado (a Escalante y por fuera de juego) y dos sustituciones: una por lesión, de Luna por Arbilla y otra de Adrián (neutralizado) por Rivera. Todo ello antes de que Karim -el mejor futbolista del combate- recibiera descanso y reconocimiento y entregara la alternativa a Mariano.

El tramo final sobrevino con la reserva de un ovacionado Modric -entró Kovacic- y el disparo, a las nubes y desde media distancia, de Pedro León. Había trabajado su superioridad en el segundo tiempo el Eibar y obtendría premio en el minuto 72. León desbordó a Nacho -con un ligero manotazo- y centró con clase para que Peña certificara el tanto de la dignidad vasca ante el error de marca de Danilo. En paralelo completó Zidane su rueda de rotaciones y descanso de cara a la vuelta de octavos de final de Liga de Campeones dando minutos a Isco y sentando a James -éste fue su mejor partido de la temporada-. Marcelo, Carvajal y Kroos no sudarían y el farol de Zizou terminó saliéndole redondo. Y languideció un partido sin más en juego que el orgullo. Pedro León insistió en evidenciar su categoría (hasta que fue sustituido por Inui) pero el marcador no registraría más variaciones. Defendió su dignidad el sistema de Mendilíbar y cumplió, con más seriedad y entrega que de costumbre, un Real Madrid que volvió a la cima. Aunque fuera sólo en el plano de su autoestima. Más mediocampo y equilibrio siguen resultando sinónimos.

Ficha técnica:
1 - SD Eibar: Yoel; Capa, Mauro Dos Santos, Ramis, Antonio Luna (Arbilla, m. 54); Dani García, Escalante, Pedro León (Inui, m. 86), Adrián (Christian Rivera, m. 62), Rubén Peña; y Sergi Enrich.
4 - Real Madrid: Keylor Navas; Danilo, Pepe, Ramos, Nacho; Modric (Kovacic, m. 70), Casemiro, James (Isco, m. 74); Lucas Vázquez, Benzema (Mariano, m. 64) y Asensio.
Goles: 0-1. m. 13. Benzema; 0-2. m. 24. Benzema; 0-3. m. 28. James Rodríguez; 0-4. m. 59. Marco Asensio; 1-4. m. 71. Rubén Peña;
Árbitro: José Luis González González (Comité castellano-leonés). Amonestó al local Escalante; y a los visitantes Nacho, Casemiro
Incidencias: 6.740 espectadores (entre ellos centenares de aficionados blancos) acudieron al campo de Ipurúa a presenciar un partido de la jornada 26 de Primera División, en un "medio día del club", en el que pagaron los socios azulgranas. El entrenador azulgrana, José Luis Mendilibar, vio el partido desde la grada al estar sancionado. El seleccionador estatal, Julen Lopetegui presenció el encuentro e inauguró al mediodía la nueva tribuna este de Ipurúa.

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