Este martes se inauguró la segunda tanda de pruebas que las escuderías de Fórmula Uno utilizan para efectuar todas las probaturas necesarias con el fin de poner a punto cada modificación efectuada sobre sus monoplazas antes de que el calendario de comienzo en Australia -a finales de marzo-. Con Felipe Massa, de Williams, registrando el mejor tiempo sobre Montmeló y quedándose a dos centésimas del récord fijado por el Mercedes de Bottas la pasada semana, el circo de la élite automovilística se ha reiniciado con sabor muy agridulce para Fernando Alonso.
Al tiempo que Ferrari y Red Bull daban muestras de mejorar la fiabilidad de sus máquinas, cada vez más rápidas por orden de la FIA, a través de tandas muy largas que superaban los 70 giros, la quinta jornada de entrenamientos ha significado la constatación de la desorientación con la que han arrancado el curso en la escuadra del asturiano. No obstante, Stoffel Vandoorne, compañero de Alonso, sólo pudo rodar 34 vueltas completas, al inicio de la soleada sesión en Cataluña. La razón: fallos eléctricos en la unidad de potencia de su monoplaza. O lo que es lo mismo, nuevos errores en el diseño del coche.
"Hemos detectado un problema eléctrico con la unidad de potencia de Stoffel. Para maximizar su tiempo en pista, hemos optado por cambiarlo e investigar el problema en cuanto la unidad de potencia esté fuera del coche. La unidad de potencia que estamos usando hoy es la misma versión que usamos la semana pasada en el primer test", reza un comunicado emitido por la escudería. Y es que en cinco días de pretemporada, el equipo del piloto español ha puesto en práctica cinco motores de Honda. Y, en la semana en la que debían reivindicarse los fabricantes japoneses, todavía no se atisba la puesta a punto del motor nuevo y arreglado.
El día en el que ni Alonso ni Carlos Sainz salieron a pista sí saltó al ruedo la esfera dirigente de McLaren. Pareciera que la disculpa hacia los pilotos del fabricante japonés no ha convencido al núcleo del equipo, que este martes ha descargado su enfado para con sus socios nipones a través de una sentencia árida de su máximo dirigente, Éric Boullier. El gerente de la empresa británica respondió a una cuestión de la NBC sobre el rendimiento de sus monoplazas del siguiente modo: "¿El problema del motor de Vandoorne? Pregúntale a Honda".
"Tengo buenas sensaciones con el coche y hemos realizado muchos cambios en la puesta a punto respecto al primer día. Por ahora, el coche está respondiendo bien a esos cambios y en general estamos viendo pequeñas mejoras cada día en distintas zonas", comentó tras el fiasco inaugural el doble campeón del mundo. Alonso, que respondió con sarcasmo a las críticas que sus aficionados le realizan en una red social, mostraba un optimismo tenaz pero ciertamente descontextualizado en medio de una escaramuza entre los socios que configuran su coche.
"Estoy contento de que pudimos completar nuestro plan para el día, recopilar mucha información nueva y aprender sobre el coche, cosa que es muy positiva tras los problemas que sufrimos antes en la semana", expuso el pasado miércoles. Como si su vehemencia en el trabajo le alcanzara para obviar su entorno y las exigencias que marca su contrato. Incluso verbaliza una ilusión que pretende relativizar las urgencias que le pueden entrar contemplando que este es su tercer año y la semana destinada a resultar, al fin, productiva ha empezado con otro fiasco. Pilotará miércoles y viernes.
"Hoy hemos podido trabajar bien hasta que hemos tenido que cambiar el motor. El problema no tiene nada que ver con los de la semana pasada, pero nos obliga de nuevo a cambiar de nuevo los planes de trabajo previstos para cada día. No vamos a quedarnos así, seguimos trabajando juntos para que todo funcione mejor", señaló un Boullier que confesó que "para Fernando es muy duro porque tiene una larga experiencia, es campeón mundial y quiere salir a competir con el resto de monoplazas y divertirse con el coche".