Opinión

La corrupción palurda del PP

TRIBUNA

Emilio Arnao | Viernes 10 de marzo de 2017

¿Pero estas señoritingas y estos mozos de cuerda del Partido Popular qué se han creído que son?, ¿acaso unas doncellas con carta a favor o gentileshombres alrededor del Alcázar, junto a Felipe II? Estamos atendiendo de una manera metereológica a nuevas corrupciones de los populares, porque el presidente de Murcia porque la financiación ilegal del Partido Popular en Madrid. La doncella Aguirre dice que no le consta, que, en tal vergüenza, han sido los cuatro que llevaban las cuentas. Aguirre dimitió hace poco tiempo como presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, pero esta alcahueta de los gintónics se guarda en la faldriquera un montón de perros apagados que la involucra indecentemente en estas aguas podridas que se estancan, un decir, en ese Argamenón de edificios sobre el Campus de la justicia en Madrid. Granados sabe más de esta novela que la editora de la misma, que no es otra que la que acostumbra a aparcar en la Gran Vía y salir huyendo de la Guardia de Seguridad.

Aguirre es un aguilucho que sabe más que las conejas embarazadas, pues o todo lo niega con el “no me consta” o “yo no he tenido nada que ver con estas lides, habrán sido otros”, echando el balón de básket fuera de su territorio regional. Al Partido Popular se le está tratando que participe en una comisión parlamentaria sobre la corrupción en sus cartas de amor, lo cual, estos alguacilillos responden que tal investigación debe hacerse en el Senado -donde tienen mayoría absoluta- sobre los otros monos feriantes de los diferentes partidos. Saca el rucio, Sancho, que allá hay aventura.

Aguirre, la esperanza de Aznar, algún día caerá sobre el propio precipicio en la que ella poco a poco y con esas sonrisita de mala ratona está ascendiendo. La corrupción en el PP es de partido político al completo, como se está demostrando a golpe de telediario o de prensa digital y de papel, sin olvidar la radiofonía, por lo tanto pido yo, que soy sólo un ojo de pollo mal curado, que se desentrame de una vez por todo esto que decía Cervantes: “Por su mal le nacieron las hormigas”.

Muchos bichitos y virus que provocan sífilis entran y salen de Génova -Madrid-, por lo que yo pido indecorosamente que canten todos los gallos y hasta el hus hus de los delfines para que la justicia pueda actuar libremente sobre todos estos casos de presunta corrupción. Y no me vale a mi ojo gallino el tiempo infinito en que todo esto debe aclararse. Rato y Blesa, libres y sin fianza. Undargarín y Torres en las aguas del Mediterráneo pegándose chapuzones de libertad y sin medidas cautelares. ¡Pero qué cachonda es la clase política y sus obreros los empresarios!

A Villa Paquita con todos ellos y quien haya metido la mano en el cajón del muerto que no resucite ni con Cristo en la cueva de Lázaro. Asistimos a una vulgaridad democrática en donde la politización de la justicia sólo es una santiguada y una amenaza a los fiscales. Presiento que todo esto es cinematografía, pero el arte da la brida que acostumbra a convertirse en realidad. Y sigo con Cervantes: “Ya me comen, ya me comen, por do más pecado había”. Todos esperamos que el parto sea de gaviota o de alcatraz, que son los pajarillos que tienen el volumen más grande cuando expanden las alas. Aquí hace falta aceite de Aparicio. Lo digo yo, Cide Hamete Berengeli, moro apócrifo del Quixote.