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Reese Witherspoon: "Me consuela pensar que yo no intereso demasiado"

la entrevista

Jueves 26 de junio de 2008
¿Son sólo rumores?
Nunca he dado explicaciones de mi vida personal y no voy a romper esa conducta. Jake y yo somos compañeros de trabajo y muy buenos amigos. Si hay algo más sólo nos concierte y afecta a nosotros.

¿Lo malo de la fama es que siempre queremos saber más?
La curiosidad es algo innato al ser humano, no hay que echarle la culpa a nada más. La fama acrecienta esa curiosidad, porque la gente se cree con el derecho de saberlo todo sobre ti por el simple hecho de ser popular. La clave está en buscar el punto de equilibrio entre la curiosidad pública y lo que uno está dispuesto a ofrecer. Yo soy poco dada a alimentar los cotilleos.

¿El éxito ha venido a complicarle la vida?
(risas) Tanto como eso no, pero no facilita las cosas en el ámbito privado. Yo creo que ser famosa es difícil. Me consuela pensar que yo no intereso demasiado, porque mi vida es muy aburrida para la prensa. Soy una mujer familiar que, desde mi divorcio, me dedico por entero a mis dos hijos.


La actriz, con su hija

¿La familia es prioritaria?
Sin ninguna duda. Llevo varios años haciendo verdaderos malabarismos para compatibilizar familia y trabajo. Tardé mucho tiempo en equilibrar la balanza. Al principio, me sentía muy culpable al no poder estar siempre al lado de mis hijos. No les daba el desayuno y, cuando llegaba a casa de rodar, ya estaban dormidos.

¿Ha conseguido eliminar esa culpabilidad?
Ahora ya lo llevo mejor. Los niños han crecido, se llevan muy bien entre ellos y ya veo la luz al final del túnel. De todas formas, intento no estar mucho tiempo alejada de ellos, procuro que no más de dos días. Tengo que hacer verdaderos esfuerzos para coordinar mi trabajo con ellos, pero me mata no tenerlos a mi lado. He llegado a rechazar algunas películas, que me obligaban a estar fuera de casa más tiempo del deseado.

Si un día deciden seguir sus pasos…
Yo fui una niña feliz, así que no me importaría que eligieran este camino. Empecé como modelo a los siete años, haciendo un anuncio para una floristería. Hice muchos spots publicitarios y a los 11 años ya me dieron un premio. No me recuerdo haciendo otras cosas, pero nunca dejé los estudios. Mis padres me mandaron a un estricto colegio. Y eso es algo que nunca les agradeceré lo suficiente.

El sentido de la maternidad es algo que tiene en común con Isabella, su personaje en “Rendition”.
Me unían muchos sentimientos con ella. Al ser madre entiendes mejor lo que siente, lo que sufre y lo que necesita emocionalmente una mujer, que también lo es. Isabella es una mujer que pasa por el duro trance de la desaparición de su marido. Acepté el personaje porque me interesaba humanizarla ante una situación tan límite.

Y, también cuentan, que por trabajar con Meryl Streep…
¡Eso ha sido increíble! No dejaba de pellizcarme los primeros días, porque era como un sueño. Ya la conocía de algunos eventos sociales y sabía que era un encanto de persona, pero trabajar con ella era una de mis asignaturas pendientes. Es una actriz con un talento increíble, de la que aprendes algo en cada toma. Sin pretenderlo, es un libro abierto de interpretación. Es la antidiva, una madre impresionante y una mujer muy sensata. Ha sido una experiencia de lo más gratificante trabajar con ella.

Las actrices jóvenes muestran esa misma fascinación por usted…
Me intimida que eso pueda ser así y, además, me obliga a tener un nivel de exigencia mayor. Desde que soy madre siento la responsabilidad de ser un ejemplo. Es algo natural que llega con la maternidad. En el momento en el que, mi primera hija salió de mi cuerpo, supe que esa personita íba a verme con otros ojos. Aún así, me cuesta verme como ejemplo a imitar. Tengo mucho que aprender como para que sea un espejo para los demás.