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La historia y el legado de Ranieri citan a Sevilla y Leicester | 20:45/A3

LIGA DE CAMPEONES - OCTAVOS: VUELTA

Diego García | Martes 14 de marzo de 2017
Andaluces e ingleses aspiran a pasar a sus primeros cuartos de final de la Liga de Campeones en un duelo de cuchillo entre los dientes.

El King Power Stadium enfrenta este martes a dos clubes que han removido los cimientos de la aristocracia del fútbol continental hasta cruzarles en la construcción de su propia historia. Nunca Leicester y Sevilla han accedido a los cuartos de final de la Liga de Campeones (los españoles se toparon con Fenerbahce y CSKA en sus incursiones precedentes en octavos). Jamás los ingleses habían alzado la Premier League y la afición hispalense no había paladeado antes registros de puntos, goles y partidos ganados similares a los de la primera vuelta de la presente Liga. Los dos equipos revolucionarios de 2016 se batirán con la sombra de Ranieri presente. El testimonio del técnico italiano, que despojó de prejuicios y llenó de valentía y ambición a un vestuario conformado por obreros de este deporte hasta convencerlos de su capacidad para desafiar y hablar de tú a tú a los gigantes, reza en el espíritu de las dos entidades que examinarán mutuamente su rebeldía, fiscalizando la obra del técnico destituido en la resaca de la ida y la legitimidad de Sampaoli ahora que vienen curvas.



El 2-1 del primer capítulo de la eliminatoria se adivina exiguo, ya que las inercias de los escuadrones en liza han revirado y se entrecruzan para dibujar un partido sin favorito. Desde que la directiva de los foxes sentenciara al arquitecto que nueve meses antes les condujo al paroxismo, los futbolistas se han empeñado en dar la razón a aquellos que fabulan con un presunto boicot de la plantilla al preparador que les redefinió como estrellas. Los triunfos solventes ante Liverpool y Hull (3-1, ambos) les han permitido alejarse del descenso. Y el hecho de que su rival, el Arsenal, jugara este fin de semana la FA Cup, les ha regalado una semana de descanso en la que confirmar la metamorfosis de sensaciones. El regreso al 4-4-2 ha vuelto a inspirar la mezcla de solidaridad de esfuerzos, intensidad, orden, integrismo táctico y frenesí a la contra que les retrotrae a la época en que arrodillaban a United, City, Chelsea y compañía.



Craig Shakespeare, ayudante, primero, y técnico en jefe, ahora, ha ahondado en el libreto de Ranieri para hacer renacer a sus huestes. Y también ha asumido el discurso del romano. "¿Ganar la Champions League? ¿Por qué no? Estamos aquí y podemos ganarla. Siempre digo que en el fútbol no regalan nada, que cada partido es distinto y que hay que intentar ganarlo y ser competitivo", proclamó en la previa, tras ser confirmado por el palco hasta final de temporada. "Tenemos una gran oportunidad ante nosotros (tras marcar fuera de casa) y vamos a salir a intentarlo", avanzó para, a continuación, señalar que "conocíamos el nivel del Sevilla antes del encuentro de ida, y ese partido refrendó lo que ya sabíamos. Sin embargo, todos sabemos que estamos ante una oportunidad histórica y el grupo está con confianza después de los dos últimos resultados positivos". Tras confesar que practicaron los penaltis en el stage realizado en Dubai durante los últimos días, el estratega presumió, rebosante de vehemencia, de "tener cubiertos todos los aspectos".



Como su predecesor, el técnico que dirigirá a los locales reproduce un esquema de partido hiperactivo, en el que el ritmo y la exigencia física prevalecen sobre cualquier otro aspecto. En este sentido, el Leicester dispone de capacidades similares a las sevillanas en cuanto a las variables para presionar hasta ahogar al oponente o ceder metros y morder con un simple pelotazo o transición de tres toques. La verticalidad es su herramienta predilecta, con Vardy como punta de lanza (más bien, de flecha). Con la pizarra como argucia (un simple saque de banda de Fuchs puede resaltar como un proyectil venenoso), la calidad de Mahrez entre líneas y la llegada de Albrighton se combinan con el trabajo destructor de Ndidi (sustituto de Kante) y la clase del organizador Drinkwater. Lo granítico y escurridizo del colectivo se personalizan en este último nombre, que se pronunciaba del siguiente modo en sala de prensa: "El Sevilla es un grandísimo equipo, de eso no hay ninguna duda. Sin embargo, nos concentrarnos en nosotros mismos y la clasificación es posible". "No hay duda de que es el partido más importante en la historia del club y tenemos muchas ganas de que llegue el encuentro", sintetizó el interior portador de la mentalización de un plantel empeñado a volver a demostrar al mundo lo rompedor de su pulsión competitiva.



En la trinchera de enfrente saltará al verde un Sevilla que habrá de luchar contra la atmósfera escénica. Sampaoli, que ha reservado en sus dos empates cosechados de forma consecutiva a N´Zonzi (la encarnación de su filosofía, como lo es Drinkwater en su contrincante), Iborra, Vitolo, Escudero, Nasri, Ben Yedder, Pareja y Mercado, ha de decidir si acepta el reto energético de la guerra de guerrillas (y líneas muy adelantadas) que proponen los británicos o hacer valer su factor diferencial: la gestión horizontal y en estático del cuero. Su mejor relación con la iniciativa en el juego le valdría como anestesia, pero para conseguir inocularla en el rival le urge que todas sus piezas recobren la sintonía y afinación perdidas (o arrinconadas de manera inconsciente) desde la ida de este cruce. Para no arriesgar la escueta ventaja en una emboscada azul.




Ante el técnico argentino se despliega el enfrentamiento más importante de su salto a este lado del Atlántico. Prosigue en la humilde edificación del nombre que ya cimentó en América y lo sabe. Y conoce su contexto. Por eso maneja el mensaje del siguiente modo: "Hay que estar tranquilos y recuperar nuestra mejor versión, reconstruir la imagen del equipo que nos hizo demostrar que estamos compitiendo La Liga, siempre con el criterio y la seguridad de que podemos pasar de ronda". "En lo emocional sé que encontraremos un equipo muy emocionado, que quiere demostrar que es el equipo que ganó la Premier League, por eso tenemos la obligación de ser los mejores, de demostrar que somos el equipo que está peleando el campeonato a Real Madrid y Barcelona", declaró el gestor de la Chile campeona del continente americano por primera vez en su historia. Ahora le toca convencer a sus pupilos de lo factible de romper fronteras psicológicas (el Sevilla nunca ha ganado en territorio inglés) a este lado del charco.



En lo relativo al verde, uno de los candidatos que más resuenan para tomar el relevo de Luis Enrique en Can Barça ha de dar con la fórmula que le permita sobrevivir sin exponerse. Necesita marcar cortafuegos tácticos a la anarquía seductora de correcalles con la que el Leicester doblega a escuadras mejor dotadas desde lo técnico. Cabe la inclusión de Iborra para sumar centímetros en la batalla con el juego directo y la estrategia. También lo hace la supresión del 'Mudo' para recuperar la amenaza exterior de la dupla Sarabia-Vitolo. Lo que parece innegociable es la presencia de Nasri para anclar a su equipo a tierra. Para que a pelota sea esencia y sirva de faro defensivo si viene marejada o ventisca. El toma y daca, en principio, no sería la mejor escena, pues la eficacia de cara a meta, últimamente, pertenece más a los locales.



"Como dice el míster, hasta el final de la temporada cada partido es una final", verbalizó Rami, uno de los obligados a perseguir la liebre Vardy y a contrarrestar el cuerpeo propio de las hegemónicas acciones aéreas inglesas. "Es verdad que el tanto de Vardy pone las cosas difíciles, pero jugaremos con ganas de marcar y sé que podemos hacerlo porque tenemos un equipo ofensivo", declaró el central en la previa, susurrando lo obvio, el carácter atacante del sistema en que está encuadrado el conjunto andaluz. Falta comprobar qué ruta posicional elige Sampaoli para empastar la pronosticable hipérbole rítmica que amenazará, en cualquier fase de los 90 minutos, con arrancar un 1-0 definitivo. La concentración obsesiva de todos, el equilibrio y la cohesión de líneas, más allá del uso de la pelota, se erigen como los epígrafes subrayados para que el Sevilla de carpetazo al paseo por la élite del Leicester y que el himno de la Champions vuelva al Pizjuán.

- Alineaciones probables:

Leicester: Schmeichel; Fuchs, Morgan, Huth, Simpson; Drinkwater, Ndidi, Albrighton, Mahrez; Okazaki y Vardy.

Sevilla: Sergio Rico; Escudero, Rami, Nico Pareja, Mercado; N'Zonzi, Iborra; Vitolo, Nasri, Sarabia; y Ben Yedder o Jovetic.

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