Las campañas militares de la antigua Roma comenzaban en marzo, que toma el nombre de Marte, dios de la guerra. Marzo será también el mes del inicio de una campaña que se antoja beligerante, la del Brexit. Este martes, la primera ministra británica comparecía ante el Parlamento británico para explicar flecos de la operación, con las manos libres para activar el mecanismo de desconexión de la Unión Europea, algo que está previsto para finales de este mes. De hecho, Theresa May ha aprovechado la comparecencia para confirmar que Isabel II sancionará la ley del Brexit en los próximos días.
En una intensa semana para el Reino Unido, las cámaras de representación daban el permiso para que el Gobierno activar el Brexit, un proceso que puede durar hasta dos años en total, como máximo, a partir del momento en que se envíe una notificación al Consejo Europeo.
El proceso de desconexión viene detallado en el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, que da cobertura legal a todo el proceso, hasta el momento inédito, del abandono de un país comunitario de la Unión, de forma voluntaria y unilateral.
Una vez enviada la notificación, el Consejo Europeo dará las directrices para iniciar una negociación que establezca las disposiciones necesarias para la salida de la Unión. El Consejo será el encargado de dar el visto bueno a ese acuerdo, en nombre de la Unión Europea, después de la aprobación del Parlamento Europeo.
Una vez que entra en vigor dicho acuerdo, Reino Unido dispondría de dos años para dejar de aplicar en el país los Tratados y acuerdos alcanzados en el marco comunitario. A pesar de que al Consejo tiene el poder de prorrogar dicho periodo, parece poco probable, ya que las autoridades europeas son partidarias de un Brexit rápido y limpio.
Este mismo lunes, a May se le abría un nuevo frente, esta vez interno, en la batalla por la desconexión de Europa. La primera ministra escocesa, Nicola Sturgeon, anunciaba la petición de otro referéndum sobre la independencia, que puede amenazar la integridad del Reino Unido.
“Un país no puede dejar la Unión Europea y reincorporarse inmediatamente a la Unión Europea”, declaraba May en el Parlamento británico, en referencia a Escocia y su independencia, y también a la situación de Gibraltar, en respuesta a una pregunta parlamentaria sobre May y su relación con el Gobierno de España.