TRIBUNA
Emilio Arnao | Viernes 17 de marzo de 2017
Ahora va, coge, se plantea, abre el diccionario y Susana Díaz da la impresión que a finales de este mes de marzo -pupitre y forma de los cebollinos- se presentará como candidata a la secretaría general del SOE -ya nadie pronuncia la “P”: ¿será negocio?-. Susana, girasol de Botero y rostro de pan redondo, ahora quiere postularse como regeneradora de un partido que tiene liendres por las partes pudendas de sus dirigentes. Pero -no lo olvidemos- lo que trae el susanismo es el nuevo amor del felipismo y de la baronía regional, es decir, un socialismo que no es tal, sino una socialdemocracia capitalista que tiene en Europa sus mejores gusanos. Lo he dicho ya en muchos artículos aquí en “El Imparcial” -lugar donde me encuentro cómodo y que me dejan hacer-: no es lo mismo el socialismo puro que la socialdemocracia vendida al liberalismo y a los cobertizos en donde se refugian las estufas de los grandes poderes financieros.
Felipe ya rompió con el socialismo nacido en pureza en el siglo XIX -mutilación del marxismo en Suresnes-, trayéndonos una europeización del capital que se olvidó de la clase obrera y del proletariado. Ése es el mensaje que lleva en las albardas Susana Díaz -apolínea e “in puribus”-, que no es otra cosa sino intentar persuadir a los militantes de que lo mejor para la justicia social y para la hambre imperial es despertar al capital con el objetivo de transmutar el germen de la sal por traernos la anchura de la socialdemocracia, tan cuestionada hoy por partidos como Podemos o como el mismo Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez traduce la mina, el ajo de las comidas, el hondón del pueblo, la intrahistoria de Unamuno, Las Urdes, en definitiva, de Buñuel, tan maltratada en estos últimos tiempos. Patxi ni se sabe de lo que va. Así que sólo nos queda la pugna o la purga entre el susanismo y el pedrismo.
Como todo está atado y bien atado, a finales de mayo -fecha de las primarias del SOE-, quedará claro ya que, tras el empuje de los medios de comunicación afines, el lenguaje de las píldoras publicitado por las élites del SOE, esto es, barones del dinero y toda la maquinaria de Ferraz, más la manipulación orquestada por el búnker de las frías terrazas del capitalismo socialista, será, sin duda ninguna, Susana Díaz la que traiga al parque de los automóviles inservibles de un partido despiazado, la secretaría general, conviviendo -ésa es mi intuición- con la presidencia de la Junta de Andalucía -a lo María Dolores de Cospedal, mi Lolita de morros de tocinete-.
Susana, cuadro de Archimboldo, será la que repase con el carcelero con tres de a ocho la socialdemocracia europea para -como se está oyendo por ahí y la misma Susana dicta- “seguir ganando elecciones”. Pero eso no va a ocurrir, pues su desafección con las hordas de Podemos va a impedir que en este país haya por fin un verdadero gobierno de izquierdas -a lo Frente Popular de la II República-. El SOE de Susana no es de izquierdas, sino un invento a la N de palo muy ya siglo XXI en donde se quiere construir el nuevo hotel de la derechización del socialismo. Con el susanismo la izquierda se desmoronará y Feuerbach volverá a morir de madrugada.