Deportes

Milán-San Remo. Kwiatkowski bate a Sagan y llama a la cima ciclista

CICLISMO

EL IMPARCIAL | Sábado 18 de marzo de 2017
El corredor polaco se impuso en una de las clásicas más antiguas del calendario ciclista.

El Sky no tira el dinero. El equipo que rivaliza año a año con el Team Movistar por ser la mejor estructura ciclista, y, de paso, por conducir a su jefe de filas a hacer historia en el Tour de Francia, hace tiempo que había echado el ojo en el potencial de un todoterreno polaco que se proclamó aspirante a la gloria desde su etapa juvenil. Y, ahora que han pasado unos cursos y ese deportista cuenta con 26 años, está empezando a recoger los frutos de su inversión. Y es que Michal Kwiatkowski va pasando del rol de gregario de lujo y caza etapas a superclase con celeridad en este tramo de su carrera.

Este sábado inscribió su nombre en los anales de la histórica clásica italiana Milan-San Remo. Lo hizo, para más inri, arrebatándole el triunfo al mejor corredor de la actualidad, Peter Sagan. Tras 291 kilómetros y más de siete horas en las piernas, el nuevo referente del equipo británico se adjudicó la edición 108 edición del primer templo ciclista del calendario en un ejercicio agónico pleno de categoría que podría marcar lo venidero.

"Ha sido un final increíble. No me esperaba poder ganar el Strade Bianche y ahora también la Milan-Sanremo. Tengo que agradecer a mis compañeros por la ayuda. Me dijeron que era el líder y que podía ganar", confesó Kwiatkowski, emocionado, antes de subir al podio. No obstante, su triunfo remarca una lectura de la carrera soberbia, pues aguardó su espacio tras el corte provocado por Sagan (a 6 kilómetros de meta, en la cima de Poggio), contemporizó en las sucesivas embestidas del eslovaco y su compañero de fuga, el corredor del Etixx-Quick Step Alaphilippe y se batió en un tú a tú tan memorable como sintomático que relegó al campeón del mundo a su segunda plata en la prueba. El astro que compite para el Bora-Hansgrohe ya fue segundo en 2013 y todavía no ha alzado esta clásica.

De vuelta al asfalto, el recorrido fue dibujando una guerra de guerrillas en la que la Classicissima se abrió con una escapada de diez corredores, entre los que se encontraba Julen Amezqueta (Wilier Triestina). Este grupeto alcanzaría una renta de cuatro minutos que empezaría a decaer con el paso por Mele, Cervo y Berta, que acercaron al pelotón de favoritos. Ya en las rampas del Cipressa los capos estaban reagrupados en cabeza de carrera, con el colombiano Gaviria como invitado (terminaría quinto).

El tramo final de esta maratón ciclista disparó la jerarquía de un Sagan decidido a triunfar, al fin, en esta prueba. El doble campeón mundial forzaría la máquina para fracturar el devenir a dos kilómetros del final de la subida de Poggio y en la bajada eliminó a sus competidores más escaladores, quedando un terceto al que se había pegado el ganador final gracias a un esfuerzo agónico que le enganchó a los punteros y le hizo recuperar el resuello de forma suficiente para encarar un sprint apoteósico.

TEMAS RELACIONADOS: