El tenista ve cómo el uso de sustancias prohibidas brota en su propia casa. Por M. Jones
Yannick Noah fue un tenista icónico y poliédrico de los 80, ganador de Roland Garros (1983) y de dos Copas Davis, que ha abanderado los fantasmas de dopaje que han cernido de sospechas al deporte español en los últimos años. Con una continuada diatriba contra los éxitos logrados por los representantes nacionales -ya fuera en fútbol, baloncesto, tenis o ciclismo-, el ex jugador se despachó con vehemencia en repetidas ocasiones, siendo su columna de Le Monde la principal tribuna sobre a que embarrar a los profesionales españoles ganadores de cualquier disciplina.
En noviembre de 2011, justo en el día en que el rotativo francés fue condenado por el Tribunal Supremo a indemnizar al F. C. Barcelona con 15.000 euros por ligar a la entidad blaugrana con la Operación Puerto y el dopaje, Noah escribía lo siguiente: "¿Cómo puede un país dominar tanto el deporte de la noche a la mañana? Hoy en día, el deporte es un poco como Astérix en los Juegos Olímpicos. Si no tienes la pócima mágica es difícil poder ganar. Y aquí parece, como Obélix, que ellos (los españoles) fueran los afortunados que cayeron en la olla. ¿Han descubierto técnicas de entrenamiento o de formación e instalaciones que nadie antes había imaginado? He buscado y no he encontrado registrada ni documentada ninguna de estas innovaciones".
La sombra de Eufemiano Fuentes y lo tenebroso de la resolución de la Operación Puerto, casi sólo centrada en el ciclismo, alimentó la virulencia del tenista que esta semana, cual avestruz, ha de esconder la cabeza bajo el lomo al verse su propio hijo implicado en un escándalo de dopaje. "En España apareció el caso Fuentes, el mayor escándalo de dopaje de la historia, y se hizo 'shhhh'. La mayoría de clientes españoles del doctor se salvaron. Tal vez porque allí el deporte juega un papel muy importante y sus héroes están más protegidos que en otros lugares", escribía para rematar la argumentación desgranando su opinión sobre el caso de Alberto Contador: "Debemos respetar la presunción de inocencia, pero que nadie se deje engañar. ¿Por qué le tienden la alfombra roja para que vuelva al Tour de Francia después de haber dado positivo?".
"Cuando yo andaba todavía entrenando con mi raqueta, no hacíamos el ridículo, ni mucho menos, delante de nuestros amigos españoles como ahora pasa en el campo de fútbol", disparaba un símbolo dispar de los ochenta tenísticos, que también tuvo artillería para focalizar al baloncesto al denunciar "los altos niveles de testosterona de un jugador de la campeona de Europa" (aunque la FIBA negó cualquier análisis sospechoso en el vestuario de Scariolo". La selección española campeona de Europa (2008) y el mundo (2010), Pau Gasol, Rafa Nadal y Alberto Contador eran objeto de ataques por parte del país vecino, con el lamentable episodio de los guiñoles como iceberg.
Pero Noah, quizás más centrado en su faceta reivindicativa como activista social, ha venido matizando esas palabras hasta el punto de
salir en defensa de Nadal en una entrevista publicada en septiembre de 2016, cuando era capitán del equipo francés de Copa Davis. En el texto, el ex jugador circunscribió sus acusaciones al informe de la Operación Puerto (que contenía nombres de deportistas que fueron desestimados por los tribunales) y defendió a la leyenda del tenis español ante las acusaciones de dopaje que la ministra de Sarkozy,
Roselyne Bachelot, esputó sobre la figura del balear.
"No comenté nada contra Nadal ni hacia ningún deportista concreto.
Tengo todo el respeto por Rafa y por lo que ha traído al tenis. No me gusta insistir sobre estos puntos, pero sí había un claro estado de opinión sobre España porque había un dossier, la Operación Puerto, que ha venido continuando… hasta ahora. Lo he seguido de cerca. Hablaban los medios, ¿no? No solo sobre España, también sobre más países. Y Rafa ha tenido que presentar en París una querella contra nuestra exministra Roselyne Bachelot, ¿no? Ha hecho lo que tiene que hacer.
Nadie puede acusar a la ligera a un deportista que merece tanto respeto. Me disgusta", reculaba, en una expresión pública bastante más mesurada que la lanzada cuando los triunfos de España eran legión en el estrato deportivo.
Ahora, Yannick ha de torcer el gesto ante la
sanción de 20 partidos que ha padecido (y merecido, según las autoridades estadounidenses)
su hijo, Joakim Noah. El que fuera piedra angular de los Bulls de Tom Tibodeau que pugnaban por romper el monopolio de Lebron James en la Conferencia Este de la NBA ha sido culpabilizado por usar un
Modulador Selectivo Receptor de Andrógenos (LGD-4033). Esta sustancia, recogida como prohibida por la NBA -que refrendó la noticia y la dura sanción en un comunicado oficial-, es un "modulador selectivo de receptores de andrógenos no esteroide, que, al igual que la testosterona, puede crear actividad anabólica en los músculos y los huesos y proporciona muchos de los
beneficios musculares y terapéuticos de la testosterona sin que tenga demasiados efectos secundarios graves", según reza la definición médica.
El pívot de 32 años, que en la actualidad juega para los Knicks con un contrato de cuatro años y 72 millones de euros, ve así truncada su ya intrincada inercia, pues las lesiones le habían impedido mostrar su temperamental inteligencia en la lectura del juego en la Gran Manzana. El abuso de la citada sustancia, de dispensación sin receta en tiendas especializadas, viene a añadir otra muesca al anexo extracurricular de Noah, que ya tuvo problemas con el uso de
marihuana antes de acceder a un estatus considerable en la mejor liga de baloncesto y que despreció públicamente a la ciudad de Cleveland ("Nunca he oído a nadie que haya ido de vacaciones a Cleveland. ¿Qué hay allí de bueno?") cuando James defendía aquella camiseta antes de llevar sus talentos a South Beach.
Curioso guiño el que la fortuna le ha reservado a Yannick Noah. Aunque, mirándolo por el lado constructivo, el ex tenista puede vanagloriarse de que la baja de su hijo -que no juega desde el 4 de enero (operación de artroscopia) y sólo ha disputado 46 partidos con unos promedios escuetos de cinco puntos y 8 rebotes en Nueva York- esté patrocinando la ignición de un español,
Willy Hernangómez, que ya se ha asentado en la titularidad de la franquicia dirigida por Phil Jackson, en detrimento de su vástago.