Sociedad

Cierra Embassy, el icónico salón de té que se convirtió en nido de espías

(Foto: Embassy).

INAUGURADO EN 1931

Sara Cabrero | Viernes 31 de marzo de 2017

Embassy fue inaugurado hace 86 años por la irlandesa Margarita Kearney Taylor. El salón de té ubicado en número 12 del Paseo de la Castellana se convirtió en un lugar clave durante la Segunda Guerra Mundial por facilitar la salida de 30.000 judíos hacia Portugal y en el punto de encuentro para espías.


Recibía clientela tanto del bando Aliado como del Eje. Ambos conspiraban enfrentados mientras se miraban de reojo. También la terraza del local vio pasar historia por sus mesas; fue el refugio de los comensales extranjeros que disfrutaban de un té con pastas un día después del inicio de la Guerra Civil. Las manifestaciones de entonces, acompañadas de gritos y disparos, obligaron a buscar cobijo.

Su fundadora se instaló en el barrio de Salamanca por su semejanza a las grandes avenidas parisinas de los Campos Elíseos, donde estuvo viviendo por un tiempo. La Guerra Civil española obligó al cierre de Embassy y marcha de Kearney, que no regresó a Madrid hasta la victoria de Franco. En los años cuarenta, el régimen prohibió rótulos en lengua extranjera. Por esta razón, se retiró la 's' y la 'y' del nombre y pasó a llamarse durante un tiempo: Embas. La dueña guardó en un cajón dichas letras, y cuando la xenofobia franquista declinó, regresó el nombre original: ese que lamentablemente desaparecerá de Castellana esquina a Ayala.

El establecimiento que sobrevivió a una dictadura no puede afrontar hoy la crisis económica. La compañía Embassy dice que se debe a "un problema económico puro y duro". "Los números no salen", han explicado. Con el cierre, se quedarán sin trabajo los alrededor de 50 empleados con los que cuenta en la actualidad. Sin embargo, conservará los locales en Potosí, Aravaca y la Moraleja, donde niegan que se produzcan despidos.

Aunque todos los establecimientos funcionan bajo el régimen de alquiler. El modelo de negocio de La Castellana -con tienda, salón de té y restaurante- "no funciona", afirman los responsables. Fue en la década de 1980 cuando los nuevos dueños incorporaron el restaurante y la tienda de alimentación y delicatessen a la pastelería. Los rumores apuntan desde el alquiler a un restaurante hasta la venta del edificio completo a un hotel.

Periodistas y escritores elaboraron estas semanas un manifiesto para paralizar el cierre. Emilia Landaluce e Ignacio Peyró -los autores- lo han titulado: "Salvar Embassy es salvar a lo mejor de Madrid". En el escrito señalan que Madrid "no puede permitirse el adiós a un local que, lejos de ser un mero salón de té, ha llegado a ser inseparable de la historia íntima de la ciudad y a convertirse en un patrimonio del espíritu de todos los madrileños".

En los últimos años, se han cerrado míticos restaurantes de la capital de España como el Jockey y el Príncipe de Viana, o la coctelería de Balmoral. Ahora, Landaluce y Peyró no están dispuestos a permitir uno más y dejar que Madrid se convierta en "un lugar más vulgar y prosaico, más impersonal y más áspero". "Embassy ha encarnado un ideal de tolerancia y de apertura", destacan los periodistas.


Sobrevivió a los gobiernos de izquierdas y de derechas, a la Guerra Civil. Se convirtió en un 'nido de espías' durante la Segunda Guerra Mundial para americanos, ingleses y nazis; mientras en los sótanos y en la propia vivienda de la dueña -situada en el piso superior- se planeaba la huida de los refugiados judíos. Aunque ha ganado todas las batallas, ha sucumbido ante la presión inmobiliaria. Embassy pronto cerrará sus puertas y pondrá fin a una larga e icónica historia.

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