"Las instituciones deben reaccionar".
España "necesita una segunda vuelta de la reforma laboral", una reforma fiscal "integral" y poner el crecimiento económico "al servicio de la reducción del déficit público y la deuda pública". Así se ha pronunciado este jueves José María Aznar durante una conferencia pronunciada en la asamblea general de la Asociación de la Empresa Familiar de Castilla-La Mancha.
El expresidente del Gobierno ha abogado por "una transformación estructural" de la economía y se ha mostrado partidario de retomar las reformas pendientes. El también presidente de FAES ha dicho que "desde hace cinco años no se ha hecho ninguna reforma porque políticamente no se puede hacer". Pese a que confía en que la próxima semana habrá "buenas noticias de empleo", según Aznar, "los vientos de cola de los últimos años no van a soplar tan fuertes y eso hace necesario retomar una agenda reformista todavía incompleta".
Sobre el Estado de derecho ha afirmado que "lo peor de la democracia es no aplicarla" pues "desafortunadamente asistimos a la exhibición de conductas que quiebran la democracia", ante las que las instituciones "deben reaccionar". De este modo se ha referido a la cuestión secesionista catalana, sobre la que ha dicho que "no es aceptable que quienes declaran abiertamente la voluntad de destruir la nación e insisten en promover procesos de secesión utilicen como plataforma de sus pretensiones las mismas instituciones cuya legitimidad niegan porque forman parte de un sistema político que se proponen romper".
Una política que promueve la secesión, ha dicho, "debe ser contrarrestada", según Aznar, quien opina que las instituciones "deben reaccionar" ante políticas rupturistas. "Deben adelantarse a esas políticas de ruptura, no sólo para restaurar la ejemplaridad, la transparencia y el valor normativo de la Constitución y de las leyes, sino también para hacer posible el crecimiento y el empleo".
Asimismo, Aznar ha agregado que "defender la democracia no es una provocación, sino una elemental obligación de ciudadanía". De modo que, según su parecer, hay que "superar una crisis institucional en la que el debate público difícilmente encuentra condiciones para desarrollarse de manera fructífera".