Viva el Pasodoble. Una música tan nuestra, música tan viva, música tan buena. Un baile en dos por cuatro, que parece ser procede de la tonadilla escénica*, con solera de tres siglos, arraigado a nuestras costumbres, a nuestras fiestas, a lo que somos. El Pasodoble es @MarcaEspana.
El Pasodoble traspasa fronteras, y si no que se lo digan a Diego Cigala, al que magistralmente acompañó Bebo Valdés, suspirad con el maestro Antonio Álvarez Alonso (1867 – 1903).
Os contaré una historia. Es la historia de un joven director de orquesta español que en uno de sus viajes a EEUU colaboró con un festival de música. Aprovechando que venía de tierras lejanas, allende los mares, el director del festival le pidió que dirigiera algo de música popular española. El jovenzuelo pensó en algún tipo de música que pudiera ser del agrado del público e imprimió rápidamente las partes de un pasodoble llamado “Campanera”.
– ¡Tienes 20 minutos para ensayar! – le espetó el director del festival.
El joven director colocó las partituras en los atriles de los profesores y les indicó cómo daría la entrada. Un, dos, y… La música de Genaro Monreal (1894 – 1974) voló, volaba y de qué manera, los profesores tocaban y escuchaban la obra por primerísima vez pero parecían conocerla, sentirla y quererla, porque esa música conquista los corazones, está bien escrita y además gusta.
El concierto fue un éxito, con el público en pie coreando “La Campaniera”, en la pronunciación americana.
Diana Navarro canta.
Pues sí, querid@s, que el Pasodoble “hace alegre la tragedia”, que es de pobres y ricos, de grandes y pequeños, de feos y guapos, de la gente. Y por hoy, como dice mi abuela, Santa, #lacorridaterminó
Os dejo con Pastora Soler, Triniá del maestro Quiroga (1899 – 1988)
@artequenoharta
*Según la información que aparece en la web elrincondelpasodoble.com donde además podréis encontrar variada información sobre este género en particular.