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Torneo de Miami. Konta sorprende a Wozniacki y triunfa | 6-4/6-3

FINAL

EL IMPARCIAL | Sábado 01 de abril de 2017
La británica alzó su primer Premier Mandatory en Cayo Vizcaíno.

Johanna Konta quiere ser historia del tenis. La británica, que este sábado ha ganado el Premier Mandatory de Miami ante la favorita, Caroline Wozniacki, se ha convertido en séptima mejor raqueta de la WTA y, de paso, ha inscrito su nombre como la primera jugadora de Reino Unido que conquista un trofeo desde que se creara la modalidad presente y ha refrescado el sabor a gloria para unas islas que padecían una severa sequía en de victorias importantes desde que Virginia Wade levantara Wimbledon en 1977.

Konta, nacida en Sydney (Australia) hace 25 años, no tardó en avisar a la danesa de su peligro y confirmó que su presencia en la final (su segunda final en el equivalente a los Masters 1.000 masculinos, tras la disputada en Pekín 2016 y perdida ante Radwanska) no era casualidad. La relación de golpes ganadores -33 a ocho- resultaría tan esclarecedora del resultado final (6-4 y 6-3) como la estadística de breaks, también favorable a la británica (6-3). Y es que Wozniacki, 14 del ranking, volvería a fallar en el intento de alcanzar la gloria tras su último título (2013).

La precocidad de la declaración de intenciones de la ganadora final sería nítida. Y es que el 0-40 que significó la primera rotura de saque arribó en el primer punto del enfrentamiento. La convicción de la que era undécima de la WTA arrasó a una danesa que consiguió domesticar a su rival para igualar la contienda y desplegar una manga inicial en la que ambas jugadoras intercambiaron fallos, roturas (cinco a tres en este apartado) y aciertos para confeccionar una inercia que terminaría decantándose por Konta, de más aplomo (6-4). El noveno juego sería el determinante: la británica ejecutó una gran defensa y una doble falta de la danesa sentenciaron el set.

Wozniacki atravesó, entonces, por una ofuscación que le llevó a golpear su raqueta contra la red y a fallar en varias ocasiones. Había marrado dos bolas de ruptura en el 5-4 y no supo aprovecharla. Y es que el epígrafe mental formuló parte importante del resultado. No en vano, la tenista danesa buscaba, amén de la copa, vengarse de la eliminación que Konta le procuró en la tercera ronda del último Abieto de Australia (6-3 y 6-1), pero Crandon Park no sería testigo de ese objetivo ni del de recuperar el nivel que la tuvo en la cima del tenis en 2010 y 2011.

Su rendimiento sí le llegaría en Florida para dibujar una resurrección que mantuvo a la centroeuropa en el duelo. Alzó su intensidad y derroche físico en un segundo set de mayor exigencia. Wozniacki -que definiría a su ponente como "justa vencedora"- se abandonaba a la conquista de su título 26 de la WTA y su estreno en Miami, pero Konta fue demasiado. Lo granítico del juego de la británica conllevó a la danesa a acumular errores no forzados que abrieron una brecha en el electrónico. Y, finalmente y con cierta irregularidad, el 6-3 que rubricó el triunfo de una hora y 35 minutos selló la gloria que tanto había perseguido la prometedora jugadora.

"Esta victoria remarca que hay que confiar en el trabajo", declaró la vencedora. Konta, que se mostró orgullosa de defender al Reino Unido, manifestó también su motivación de "alcanzar el número uno del mundo". No lo tendrá fácil, pero, sin duda, este es un primer paso tan oportuno como el viraje del tenis femenino hacia lo físico, un factor que ha asumido como "decisivo" en su reciente mejora de juego. Wozniacki, que tiene sólo un año más que su rival de este sábado, se mostró humilde y declaró que este brete le sirve para "seguir avanzando en el proceso de aprendizaje" y aclaró que "antes de intentar ganar la próxima final he de pensar en cómo llegar a una".

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