El piloto de McLaren-Honda sigue esperando una mejora que su escudería todavía no le ofrece.
"El coche tiene mucho potencial y sólo podemos ir a mejor a partir de aquí", es el diagnóstico que bien podría pertenecer a Fernando Alonso. Sin embargo, la ilusión que desprende ese análisis no pertenece al asturiano. Tras una carrera exitosa que dio inicio a un curso que ya se calienta en la cima por el duelo Mercedes-Ferrari, Carlos Sainz ha pronunciado ese anhelo sincero en la previa del Gran Premio de China. "Es más difícil adelantar que el año pasado pero es el precio a pagar por tener estos coches más rápidos y los neumáticos que te permiten empujar un poco más. Por lo menos, a mí me permite disfrutar un poco más de la carrera", confesó el madrileño, que arrancará la segunda cita del Mundial 2017 desde la octava plaza.
El doble campeón del mundo, que ha ejecutado un farol soberano en las últimas semanas para forzar un despertar en Honda, barnizó su cabreo y frustración en unas declaraciones publicadas por McLaren hace un par de días. En ellas, Alonso mostraba su condescendencia con lo ocurrido: "Australia fue una sorpresa para nosotros ya que no nos esperábamos rendir a ese nivel aunque, sobre papel, los resultados muestran la realidad". "Sabemos que hay mucho trabajo por hacer y no estamos consiguiendo lo que nos propusimos en pretemporada, pero seguimos trabajando duro. Seguimos esperando evoluciones en cada carrera, incluyendo China", sentenció el piloto que mejor valoración recibe de sus colegas temporada tras temporada.
Sin embargo, el español ha acometido en la previa de la carrera de este fin de semana uno de los temas mollares: el de su insinuada retirada o cambio de equipo prematuros. Este jueves ha explicado, con firmeza explícita, que "
prefiero estar aquí que estar en el supermercado de mi ciudad". "Leo comentarios de mucha gente. En España, por ejemplo, cuando a un ex piloto de coches o de motos le hacen una entrevista siempre hay una pregunta sobre Alonso y lo difícil que es su situación y todo el mundo se siente cercano a mí.
Es como si tuviera una depresión y no es así, estoy en Fórmula Uno y entregando lo mejor de mí", replicó sobre los rumores relacionados con su presunta impaciencia ante la falta de acompañamiento de su escudería, ahora que cuenta con 35 años y lleva tres cursos fuera de foco.
"
El equipo no es muy competitivo ahora, es verdad, y no hay nada que podamos hacer de un día para otro, por lo que es un trabajo duro. Al mismo tiempo el equipo está esperando un trabajo extra de mí ahora, unos resultados extras", argumentó un deportista que especificó que se siente "más preparado que nunca" al tiempo que subrayaba que "
es decepcionante no tener más campeonatos". Y, tras susurrar que sigue en activo con la fe de conseguir aumentar su palmarés, clausuró su comparecencia previa a la competición en Shanghai asegurando, resignado, que "tener una carrera de quince años y ser considerado durante quince años como uno de los mejores probablemente es la mejor cosa que tengo en términos de sentimientos".
"Shanghái es un circuito extravagante. La primera curva es mi favorita de todo el calendario y es una buena prueba para el piloto con una velocidad media alta comparado al circuito urbano de Melbourne. Estoy con ganas de ver de lo que son capaces los nuevos coches ahí y espero que podamos tener una carrera sin problemas para ver dónde estamos en la bandera de cuadros", publicó su equipo el lunes en unas declaraciones atribuidas al descontento piloto español.
Lo cierto es que el trazado chino contiene unas de las rectas más largas del campeonato, circunstancia que va a devolver los nubarrones sobre su monoplaza y el de Stoffel Vandoorne. La pérdida de caballos del motor japonés con respecto al resto de la parilla penalizará sobremanera las escasas aspiraciones de los pilotos de McLaren. El por ello que afronten esta cita como una prolongación de la pretemporada, en una fase que ha arrinconado la exigencia de resultados a su equipo para afianzar el mero hecho de rodar como fin y como medio para extraer datos. Al tiempo que Honda despereza su producción, el trabajo de la escuadra británica ya está avanzando: implementarán el
nuevo alerón T-wing.Así, la parte europea de la entente que conforma la escudería trabaja en paralelo al desarrollo del motor desarrollando las mejoras necesarias en el chasis. Honda, por su parte, sigue tratando de recabar talento a marchas forzadas, en una restructuración inaugurada después de asumir su error capital -considerarse lo suficientemente preparados para asaltar al mundo de la Fórmula Uno-. Tras dos años de indirecta terquedad,
los japoneses han fichado a Mario Illien, un gurú de los motores y prosigue su captación de profesionales experimentados en el gremio con un intento que llega hasta las ofertas de empleo publicadas en diarios. El apartado mecánico, el de recuperación de la energía o el banco de pruebas son algunos de los epígrafes que demandan nuevas caras.
Yusuke Hasegawa, portavoz del fabricante, ha aclarado esta semana que "estamos usando algunos
consejeros exteriores, que están trabajando como miembros de Honda y estamos completamente unidos". "Aún tenemos algunas barreras, sobre el lenguaje y la cultura, pero creo que tenemos una muy buena combinación", sentenció el vocero de Honda que vino, además, a suavizar uno de los puntos de fricción con McLaren, el de la presunta prohibición nipona a la contratación de ayuda exógena (cacareada durante la regencia de Yasuhisa Arai). Así pues, tras el estallido del asturiano parece que cada pieza se afana en cumplir con su jurisdicción mientras que el español se resigna antes que en cursos precedentes.