La obra que ha encumbrado en el último lustro al Atlético de Madrid se enfrentará al reflejo de su estilo campeón de Liga en 2014. El Leicester ha aterrizado en la capital española sin complejos, explicitando una firme seguridad en su competitividad que trata de arrancar un estatus continental que todavía no tiene y mostrando la humildad de aquel que se sabe segundón pero con colmillos y sudor como para ganar a cualquier coloso. Ese era el semblante colchonero cuando conquistaban ciudades, países y rozaron la Champions en Lisboa. "Sabemos que ellos son mejores pero nosotros jugaremos sabiendo eso y conociendo nuestras virtudes", declaraba Simeone de manera machacona hasta que su proyecto empezó a ser pieza a eludir en los sorteos. Y este miércoles el técnico argentino afronta una suerte de deja vu. Su libreto de orden e intensidad desaforados, de cuna anglo-italiana, se ha uniformado de enemigo íntimo a batir. Y es el primer peldaño a escalar de cara al objetivo primordial de la temporada.
"La experiencia y la vida te depara estas cosas. A veces nos pellizcamos para darnos cuenta de que estamos aquí. Estos son los partidos que hemos soñado siempre jugar, los que te motivan. Sientes cierto cosquilleo. Queremos disfrutar de la experiencia, pero para disfrutarla bien hay que lograr un buen resultado", confesó Shakespeare, el sustituyo que llegó al club en 2008 y ha contemplado la resurrección de una institución que ha pasado por varias categorías hasta asentarse en la Primera inglesa en los últimos tiempos. "Es la primera vez que jugamos esta competición y la estamos disfrutando, pero que nadie se equivoque, venimos a competir. Los jugadores han llegado aquí por algo y vamos a intentar aprovechar la oportunidad", advirtió, sin embargo, el preparador. "Sabemos las virtudes del Atlético de Madrid, pero también las nuestras", comentó, en un planteamiento irreverente similar al que paseaba la rojiblanca por el Viejo Continente hace un puñado de cursos.
Se dibuja, sobre el papel, una ajustada guerra de guerrillas, en la que los dos conjuntos preponderarán el cálculo de riesgos. Se cuidarán mucho de negar espacios para la transición ajena, un escenario en el que Mahrez, Albrighton y Vardy se manejan con similar soltura que el trío de ases locales. Pero DrinkWater y Ndidi no igualan la calidad de los mediocentros españoles, aunque sí superan su potencialidad anatómica. Es por ello que, aunque parezca contradictorio, un frenesí de toma y daca o un centrocampismo en el que se juegue a la segunda pelota podría resultarle contraproducente a la mejor defensa de Europa. La entrega al cuerpeo y el disparatado pentagrama es, ahora, más familiar a los ingleses. Además, las bajas que reducen el margen de maniobra en la maltrecha plantilla que manejan en el Cerro del Espino tienden las variantes disponibles hacia una domesticación pausada.
Por lo demás, combatirán dos equipos en los que rige más el espíritu competitivo, cohesionado, de coordinación en ambas fases de juego y estudio de los nichos a explotar que la creatividad o la improvisación. Los esquemas, variables desde el 4-3-3 al 4-2-2, en ambos casos, podrían conllevar una neutralización mutua y una densa capa de hieratismo productivo. Y la jerarquía de Oblak y Schmeichel tampoco ayuda a anhelar una explosión goleadora y espectacular. "Me imagino un partido muy peleado en los dos encuentros que vamos a tener y seguramente se resolverá en campo de ellos", auguró un Simeone que finalizaría su comparecencia rematando el carácter asimilado de los estilos (el balón parado, las fugaces contras y las superioridades por banda son reflejas) y los futbolistas que los ejecutan. "Me gusta mucho como delantero porque es potente, de los delanteros que siempre ha tenido el Atlético como características y un jugador que le da profundidad al equipo, que le da mucha lucha en la salida de la pelota del rival y lo hace muy peligroso en cualquier despiste que pueda tener la parte defensiva nuestra", describió a Vardy.
"Está claro que el fútbol es maravilloso porque nadie tiene la razón y la verdad en cuanto a cómo jugar", proclamó el Cholo en su despedida. "Está claro que hay distintos estilos, distintas formas y nosotros desde la humildad, el trabajo, el trabajar en equipo, el competir en todos los torneos, nos llevó a marcar un estilo en este último tiempo y posiblemente muchos equipos han mirado estas formas, porque existen distintas formas para jugar y distintas formas para ganar", arguyó un entrenador argentino que debe localizar las rutas para mentalizar a sus jugadores para "ser mejor en ambas áreas", la brecha decisiva por la que sangra de manera vehemente el City de Guardiola en la Premier (analizado dicho ámbito como esencial por el técnico catalán en contraposición a su tradicional y trasnacional juego de posesión y de control de los partidos). Si, en efecto, el Atlético no alcanza a mandar a través de su mayor calidad con la pelota, el tanteo de la efectividad determinará quién se sobrepone a las ráfagas de anárquica compresión que parece cernirse sobre el coliseo rojiblanco. Si los españoles nutren su desafío de imbatibilidad en 2017.
- Alineaciones probables:
Atlético de Madrid: Oblak; Filipe, Savic, Godín, Juanfran; Gabi, Saúl, Koke, Carrasco; Griezmann y Fernando Torres.
Leicester City: Schmeichel; Fuchs, Benalouane, Huth, Simpson; Ndidi, Drinkwater, Mahrez, Albrighton; Okazaki y Vardy.