El conjunto rossonero arrancó el empate en el descuento.
Hacía tan solo dos días que
Silvio Berlusconi completó la venta del 99.93% del club a un consorcio de inversores chinos. La fortuna quiso que el primer partido de la era posterior al magnate que fue máximo mandatario del
Bel Paese enfrentara al
Milan con el Inter. El vecino y enemigo íntimo tomaba la escena en un contexto muy sensible para la hinchada
milanista. La jornada 32 de esta edición de la Serie A marcaría un antes y un después no sólo para los equipos implicados (ambos de propiedad asiática, los
interistas desde el pasado verano), sino para todo el
calcio.Y es que el derbi más ilustre del fútbol italiano
se jugaría en un horario exótico, a las 12:30 horas. Como síntoma cumbre del giro que está permeando al balompié transalpino, uno de los más tradicionalistas. No obstante, los diez partidos de la jornada se disputaron este sábado porque el torneo italiano tiene por costumbre dejar libre de eventos al Domingo de Pascua. Y las franjas rojas y negras desaparecieron de la zamarra local para vestir un blanco amarillento. Pintura de la Modernidad sobrevenida.
San Siro acogió el polémico e histórico derbi
lombardo entre dos equipos que se encuentran lejos de sus años gloriosos y navegan en busca del regreso a Europa -a la Europa League, no a la Liga de Campeones- con deudas multimillonarias y tras desligarse de las familias que les han gobernado con luces y sombras en las últimas décadas. Con los Berlusconi y los Moratti ya sólo con el cargo honorífico, el duelo entre el sexto y el séptimo arrancó con el ardor propio de la rivalidad y como si los
rossoneri buscaran agradar al magnate al que rindieron pleitesía horas antes, cuando le explicaban qué es Milanello.
Sin embargo, los
milanistas, conducidos por
Suso y Deulofeu, no consiguieron fructificar en gol su amplio dominio del primer cuarto de hora. El desborde de los españoles, punzones cada uno desde su perfil, conllevó el protagonismo precoz de
Handanovic. El portero esloveno negó el tanto al canterano del Barcelona -el club ha anunciado este sábado que le repesará el próximo curso- y Bacca no aprovechó otra opción, al rematar por encima del larguero un buen centro. Y el fluir del recién estrenado internacional español se terminó
topando con el poste en una salida local fulgurante.
Entonces, pasada la tormenta, los
nerazzurri refrescaron la vigencia de su ancestral pegada para
alzar un 0-2 al electrónico. Supo sufrir un equipo que venía de encadenar dos derrotas (ante el Crotone y la Sampdoria) y alcanzó a anotar en sus dos primeras llegadas.
Candreva, internacional italiano y referencia del Lazio en el resurgir de los romanos, abriría el marcador rematando un envío de Gagliardini y, acto y seguido,
Icardi añadía otra muesca a su currículo goleador (que no le vale para ser llamado por la albiceleste) al conectar un buen centro de Perisic al borde del descanso.
Los fallos tácticos que retrataron la endeblez de los pupilos de Montella les complicaron su presentación ante Li Yonghong, pero su convicción les conduciría a protagonizar una
orgullosa remontada que llenó de intensidad y emoción al desenlace del derbi. Handanovic se empeñaría, también en la reanudación, en taponar el fluir de Deulofeu, pero nada podría hacer para apagar el incendió postrero de los locales. El talentoso
Romagnoli prendió la mecha con el 1-2 en el minuto 83, tras un
pase sublime de Suso. Y, ya en el descuento, el central
Zapata encajó en las redes un remate que se estrelló en el larguero y botó dentro de la meta
interista.
Era el
minuto 93 y el empate subió al marcador ante el clamor de quejas de los visitantes. A la postre, el sistema Tecnología de Línea de Gol validaría la hipótesis defendida por el colegiado, que interpretó que la pelota entró por completo en la portería y se confirmaría que el Milan le devolvía la jugada al Inter, pues en el duelo de ida los
nerazzurri habían arrancado un empate a dos por obra de Perisic, en el último minuto. Así, una remontada frenética alzó el telón de la nueva etapa milanesa en un día en el que la Juventus abrió su brecha con la Roma y el Nápoles se acercó al segundo puesto que todavía defienden los
giallorossi.