Nacional

Cartas al director: Sobre el 'pucherazo del 36'

CARTAS AL DIRECTOR

Martes 18 de abril de 2017

Señor Anson:

Sobre su artículo “El pucherazo del 36”, he visto que no figura Cuenca, conde hubo que repetir las elecciones de febrero, el 3 de mayo de aquel año.

Tengo escrita y no publicada una novela histórica, donde digo lo siguiente:

José María Alvarez de Mendizabal Bonilla, nacido en Las Pedroñeras y a la sazón Ministro de Agricultura, era tataranieto del famoso desamortizador. Aquel alargó su apellido materno, Méndez, convirtiéndolo en Mendizabal; y su sucesor hizo el compuesto, Alvarez de Mendizabal, para darse pote. Pero, de aquellos pagos históricos le venía a don José María su alcurnia y ser dueño de La Encomienda y el Alcahozo, dos inmensos latifundios expropiados por su tatarabuelo a la Orden de Santiago, amén de otras grandes suertes de extensión hasta el horizonte, en Navalcaballo.

El pedroñero vio venir el resultado de las urnas y consiguió que el Gobierno destituyera al gobernador civil conquense y al general Fanjul, durante la campaña electoral. Al primero, por no secundar sus instrucciones para muñir otro resultado diferente al que sobrevino; y al segundo, para debilitar el poder del Partido Agrario, del que estaba enseñoreado el general, desde tiempo atrás.

Ni el centro, ni la izquierda asumieron su derrota y Mendizabal llevó al Parlamento la revisión de los resultados para convocar la repetición de las elecciones. En realidad, no soportaba que Goicoechea y Fanjul hubieran tenido acta de diputado, y él no. Alegaba que ninguno de los diputados elegidos superaba el 40% de los sufragios que marcaba la ley. Este era un argumento legal para promover una segunda vuelta, y de poco fuste democrático que, como es lógico, no explotó demasiado, ya que él era abogado. La segunda razón esgrimida era que había habido fraude, preñando las urnas. Este segundo argumento lo utilizó a fondo, porque suponía la repetición de las elecciones en toda la provincia.

Él obtuvo su objetivo y las elecciones se repitieron el 3 de mayo de aquel mismo año. Alvarez de Mendizabal, nada menos, encabezó la lista del Frente Popular, como independiente, aunque nada tenía que ver con esta coalición de partidos, ni por su ideología de centro radical, ni por su extracción social de familia burguesa de terratenientes inmensamente ricos, ni por su afiliación política al partido de Portela Valladares, que lo había nombrado ministro. Las paradojas no hacen al caso y el electorado dio tal vuelco copernicano, que no se publicaron las actas electorales, ni se conservan.

Durante esta segunda campaña, al pasar por Barela del Llano, don José María preguntó a César por la viuda de Baíllo y si le habían devuelto la casa y las rentas. Son coincidencias de la vida: Juan de Dios Alvarez-Mendizabal Cañabate, abuelo de don José María, fue íntimo amigo de Pancracio Baíllo, desde que ambos fueron licitantes en las expropiaciones de Madoz. César, sin más alcances, y los paisanos de Barela quedaron asombrados de la profundidad de conocimientos que tenía don José María, sobre los avatares de aquellos pueblos, y nunca se explicaron cómo podía tener tanto en su cabeza, un hombre que había sido ministro.

Sin duda, el nuevo gobernador civil de Cuenca, nombrado por el gobierno de Azaña, que surgió de las elecciones de febrero, apoyado en el Frente Popular, actuó a gusto de Alvarez de Mendizabal Bonilla y fue muy eficaz. Durante la campaña, encarceló a personas derechistas, las amenazó, atacó sus centros y consiguió que la Junta Provincial del Censo denegara, en principio, la candidatura a José Antonio Primo de Rivera, ya en prisión, que en febrero se había presentado por Cádiz y no salió. No obstante, al final, se imprimieron papeletas con el nombre del falangista, que obtuvo el primer puesto de las minorías, por delante de Casanova y Gonzálvez, los dos únicos, viejos caciques, que obtuvieron acta. A José Antonio le anularon cerca de 20.000 votos, negándole así el escaño y la inmunidad parlamentaria.

El día de la repetición de las elecciones, pistoleros desplazados por los pueblos en camionetas, amedrentaron a tiros a la población. Los había enviado Indalecio Prieto, en lo que él llamaba su Motorizada, -a batirse a tiros contra los facciosos-.Rompieron urnas y secuestraron actas. En algunos colegios electorales, la derecha no obtuvo ni un solo voto. La Covadangase hundió, y dio cuatro escaños al pedroñero y a su Frente Popular. En compensación, sus contrincantes políticos tacharon al rico propietario, ya ex ministro, de aventurero político, Judas y transfuga.

En las Barelas, esta fue una anécdota que aún enardeció más los ánimos, ya sobresaltados desde el 17 de febrero, cuando se supo el resultado nacional.

En febrero, el país había hecho su propio retrato, equilibrado, de la situación que atravesaba: los votos para el Frente Popular, oficial y aproximadamente, fueron 4.654.116 votos, los partidos de centro consiguieron 400.901 y los de derecha obtuvieron 4.503.505. Sin embargo, la adjudicación de escaños nada tuvo que ver con estos resultados, ya que el Frente Popular consiguió 298 escaños, 143 los partidos de derecha y 50 los de centro. Son las previsiones de la legislación, premeditadas, probablemente, con alevosía.

Francisco Massó