¿Cuál es la clave?En eso consiste ser actor. La magia de este trabajo está en la posibilidad de mutarte en muchas personalidades distintas y hacerlas creíbles...
Sin dejar de ser uno mismo...Nunca he renunciado a mi esencia en beneficio de un trabajo. Todos los personajes se llevan algo de ti, pero yo también procuro arrancarles algo. Eso me ha enriquecido mucho como persona y perfeccionado como actor...
Sus propios compañeros le reconocen como “uno de los grandes”... Es un síntoma de generosidad por su parte (sonríe tímidamente). Han llegado a decir, incluso, que soy la “quinta esencia del
gentleman”. Todo eso alimenta mi vanidad, pero sé perfectamente el lugar que ocupo. Nadie mejor que yo sabe cuándo doy la talla en un personaje... Soy un inconformista permanente, de los que siempre piensan que todo se puede mejorar. Y te aseguro que no acierto siempre...
Es que la perfección no existe...Sería muy aburrido ¿no? (risas)... tal vez por eso elijo siempre personajes tan dispares y problemáticos. De tanto tratarles, llego a cogerles cariño por sus imperfecciones...
Acostumbrado a interpretar a asesinos, criminales de guerra, espías, enfermos, farsantes, ¿hay algo que le de miedo?A lo que realmente temo es al día a día, a la vida real. Hay veces que pienso que, al ser actor, voy huyendo de ella. Al refugiarte siempre en los personajes, escapas de la realidad. Hay veces que corres el riesgo de vivir en una especie de “burbuja” que, en cierta medida, te aísla... pero eso forma parte de este trabajo. Yo, de momento, no he perdido del todo la perspectiva...
¿Por qué siente una especial atracción por las almas torturadas?Nunca me pregunto las razones, porque no quiero que mis teorías se conviertan en una especie de “dogmas de fe”. Cuando un director me ofrece un papel porque está “hecho a mi medida”, si me parece interesante... lo acepto como tal y no le doy más vuelta...
¿Asume con naturalidad su categoría de estrella?Yo no me veo así, no soy para nada una estrella y, por supuesto, no me comporto como tal. No soy muy amigo de vivir al abrigo de los flashes. Voy a los estrenos de mis películas, porque forma parte de la promoción y, además, no me incomoda nada... pero no me lo tomo como parte del lucimiento como artista, sino como reconocimiento de un trabajo. Acepto ser una estrella en mi trabajo, pero no me gusta que la prensa se inmiscuya en mi vida personal...
La fama es lo que tiene... El éxito tiene un aspecto maravilloso cuando la gente valora tu trabajo. Es una sensación difícil de expresar, pero me incomoda que la gente quiera convertirme en un objeto del dominio público. El actor debe alimentar un cierto misterio. A mí me intrigan cosas de los actores a los que admiro, así que yo quiero crear esa sensación en los demás...
¿Le limita el hecho de ser un actor de fama?Procuro que esa circunstancia no cambie mi vida, mi día a día. Intento hacer las mismas cosas de siempre y lo consigo con frecuencia. Es obvio que la gente ya me reconoce por la calle más de lo que yo desearía, pero es algo que asumo para que no transforme demasiado mi vida.
¿Cómo se lleva eso de ser uno de los actores más sexys del momento?Me hace reir... al mismo tiempo que no deja de sorprenderme. ¿Tú crees que soy sexy?...
No me ponga en este compromiso...(risas) Es muy generoso por tu parte, pero todo es muy subjetivo ¿no crees? Yo me miro al espejo y veo muchos defectos. Soy frágil, quebradizo... No sé realmente lo que quiere decir la gente con
sex symbol y esas cosas. Si te soy sincero... yo creo que es un invento de los medios, pero no me incomoda... ¡¡por lo menos no me están llamando tonto!!
Dicen que el misterio de su mirada es tu mejor arma, ¿se ha enamorado “a primera vista”?Déjame recordar... a primera creo que no, pero sí después de algunos encuentros. La primera vista lo que hace es atraer, pero el amor es algo más serio. Unos se enamoran de manera obsesiva, como algunos de mis personajes. Yo me enamoro de manera más profunda, a través de una relación que va más allá del deseo y la posesión.
¿Cómo es Ralph al grito de “¡¡corten!!”?Tímido, nervioso, autoexigente, creo que buen conversador y, a pesar de esta mirada heladora que tengo, a veces soy hasta divertido... y encuentro la calma en los libros.
Pocas veces podemos ver a ese “regalo de hombre”... Porque me ofrecen siempre lo más lejano a mi personalidad, pero ahí está el encanto de este trabajo. Sin embargo, lo que a mí me gusta de verdad es el teatro, aunque tenga que hacer el mismo personaje día tras día. El escenario es para mí la forma más pura de interpretación. No hay un día igual a otro... y eso es mágico. El cine te proporciona fama y es como una aventura, pero mi hábitat natural, mi casa, es el teatro.
¿Ahí es dónde terminará sus días?No tengo ninguna duda. Siempre me puse una meta: no llegar a los cincuenta sin hacer un Shakespeare. Y los años van pasando. Sé que en las tablas está mi destino final como actor.