Opinión

Alcaldes corruptos

William Chislett | Sábado 28 de junio de 2008
Ha llegado la hora de limitar los mandatos de los alcaldes, demasiados de los cuales son corruptos. No es que con dos mandatos vaya a desaparecer la corrupción de la noche a la mañana, pero la medida actúa tal vez como un freno al abuso de poder y a la tentación de hacerse rico en el cargo, aunque los mas cínicos crean que con dos mandatos habrá un fuerte incentivo de enriquecerse lo mas rápido posible. En México el mandato de los presidentes está restringido a seis años (el sexenio).

Ser alcalde en España esta convirtiéndose en la vía más fácil de ser millonario. No tengo las cifras pero, a juzgar por las noticias en la prensa, parece que son muchos los municipios con casos de prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación, falsedad cometida por funcionario público, etc.

La última gran trama de corrupción desarticulada – la detención en Estepona de su alcalde socialista Antonio Barrientos y otros 24 empleados del Ayuntamiento y empresarios– es particularmente vergonzante porque ha sacado a la luz la ineficacia de las medidas anticorrupción en la Ley del Suelo aprobada en mayo de 2007 que obligaban a concejales y alcaldes a publicar sus bienes. Esta ley no se cumple en los ayuntamientos porque para hacerlo deberían tener un Estatuto Municipal, el instrumento jurídico necesario que todavía no se ha regulado. ¡Vaya ley! Además, la justicia funciona con tanta lentitud en España que cuando un caso llega a juicio algunas veces el crimen ya ha prescrito (como ocurrió con el caso de la venta de la funeraria en Madrid).

La corrupción en los ayuntamientos ha crecido al mismo ritmo que la vertiginosa construcción de pisos y casas, especialmente en la costa turística española que parece cada vez más una selva de cemento gobernado por gángsters.

El PSOE, a diferencia de lo ocurrido en otros casos en que los cargos imputados eran del PP, ha hecho bien en expulsar del partido a todos los cargos implicados en la trama, pero su responsabilidad no termina allí. Es difícil creer que la primera noticia que el partido tuvo del caso Barrientos fue cuando el alcalde fue detenido. No hay que olvidar que la dirección socialista permitió en 2003 una alianza del PSOE local con una facción del GIL, partido de infausta memoria en Marbella.

Estos casos de corrupción recalcan la necesidad de mejorar el sistema de financiar los municipios, en particular aumentar la contribución urbana, medida impopular. Más fondos que reciben los ayuntamientos, menos tentación, en teoría al menos, de buscar fondos para el municipio vía practicas ilegales y a la vez forrarse.

Según Transparency International, el sector de la construcción en España seria un “foco permanente de corrupción” hasta que los gobiernos locales no reciban más dinero del gobierno central o de impuestos locales. En su ultimo Informe Global de la Corrupción publicado el miércoles pasado, “en muchas partes de España, el desarrollo urbanístico y la corrupción van de la mano. Este tipo de economía sumergida prospera allí donde faltan la democracia y la transparencia. Y los ayuntamientos se han enriquecido muchísimo con ella.”

Pongo un ejemplo personal. Yo tengo dos casas en España (un hotelito en el barrio de Salamanca en Madrid y la otra en un pueblo "pobre" de la provincia de Cuenca). El valor catastral de mi casa en Madrid es 197.000 euros (su valor de mercado es bastante mas de un millón de euros, aún con el mercado inmobiliario en declive) y el de la casa antigua y grande en el pueblo (incluyendo el jardín) 3.646 euros. Son cifras ridículas. La contribución urbana se basa sobre un determinado porcentaje del valor catastral. O hay que subir los valores catastrales significativamente o el porcentaje. Ha mejorado algo en mis 22 años en España (cuando llegue en 1986 mi contribución urbana en Madrid para todo al año fue mas o menos igual a lo que pagaba mensualmente en Londres). Y desde 1987 he tenido el mismo alcalde en mi pueblo y he observado que tiene bastante mas patrimonio ahora que cuando fue elegido.