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Masters de Montecarlo. Nadie frena a Ramos y Nadal elude a Djokovic

CUARTOS DE FINAL

M. Jones | Viernes 21 de abril de 2017
El jugador catalán se confirma como la gran sorpresa del torneo tras eliminar a Cilic.

El Masters 1.000 de Montecarlo ya tiene semifinalistas. Y uno de ellos ha aterrizado en ese ilustre peldaño rompiendo todos los pronósticos imaginables. Se trata de Albert Ramos, 24 mejor raqueta del planeta y de 29 años. El jugador español, que ya había dejado en la cuneta a Andy Murray, se deshizo este viernes del croata Marin Cilic, en un desafío tenso que cocnluyó con un marcador de 6-2, 6-7 (5) y 6-2. Dos horas y media duró la batalla frente al rocoso balcánico que ha terminado de coronar el rendimiento de Ramos en Mónaco.

Cilic, ganador del US Open en 2014, partía con ventaja psicológica, ya que en el tú a tú con el catalán vencía por una relación de tres victorias y una derrota. Sin embargo, Albert supo menajar la presión y desenvolverse con la consistencia y seguridad que ha venido evidenciando. No obstante, tras arrasar en la primera manga dispuso de un 5-4 y servicio para rematar el pase a semifinales, pero en ese punto agónico reaccionaría el croata para conducir su desventaja hacia un tie-break que le resultaría favorable.

Sin embargo, el tenista de Mataró no cedió en su convicción a pesar del 2-0 adverso que le endosó Cilic en el arranque del set definitivo e implementó una aceleración técnica y de ejecución que abonó una remontada pletórica en la que encadenó seis juegos para autografiar su mejor resultado en un Masters 1.000. "Estoy muy contento con la victoria, sobre todo después de no poder cerrar cuando sacaba para partido en el segundo set", confesó el catalán, que abrió al jornada.

"Ha sido un momento de muchos nervios, porque creo que él ha jugado muy bien con 5-4 y en el desempate, cuando ganaba yo 5-3. Ha jugado increíble cuatro puntos impresionantes, con una defensa de derecha muy buena y tres puntos con bolas a la línea. He aguantado muy bien y me he rehecho a pesar de empezar 0-2 en el tercer set. Estoy muy contento con las semifinales y ahora, a intentar recuperarme. Mañana, hay que volver a intentarlo y a darlo todo otra vez", diagnosticó un jugador que sólo ha ganado a tres top-10 en su carrera (a Murray y Cilic este año y a Federer anteriormente).

Ramos se enfrentará en su camino hacia la final al francés Lucas Pouille, undécimo cabeza de serie, que arrodilló a Pablo Cuevas, por 6-0, 3-6 y 7-5. El galo venció al uruguayo, que venía de doblegar a Stan Wawrinka en cuartos de final y dibujó una remontada sensacional que Pouille supo abortar a tiempo para acceder a la siguiente ronda.

Novak Djokovic tomaría el relevo en la pista central del torneo monegasco para enfrentar su irregular devenir ante David Goffin. Y no alcanzó el serbio a esquivar la inercia guadianesca que atravisesa, pues el belga le aleccionó en un primer set resuelto con un esclarecedor 6-2. La clase y el orgullo del que fuera dominador del tenis en la era posterior a la rivalidad Nadal-Federer emparejó el duelo con una reacción exuberante en el segundo periodo. Nole sintonizó su mejor versión para firmar un fluir venenoso y jerárquico que certificó el 6-3 que dejaba el envite en suspenso.

El set definitivo alzó el telón con un break y confirmación de Djokovic, que tras el descanso se dispuso a prolongar el arranque de personalidad con que había apagado el incendio del comienzo. Con 2-0 y dos bolas de ruptura a favor del balcánico, Goffin dio respuesta a la deriva y logró escapar de esa emboscada con tintes definitivos. Mantendría el balcánico una exigencia que le allanaría su saque y trompicaría el servicio de su rival. Pero en el sexto juego el belga gozaría de seis bolas de break para empatar el combate. El serbio aguantaría bajo presión y se apuntaría un juego trascendental que, por el contrario, no le valdría ante la ruptura arrancada por su oponente para el 4-4.

Goffin estrujaría más a Nole confirmando su break para el 5-4 que dejaba al serbio contra las cuerdas. Las dobles faltas retrataron las dudas que afligen al número dos de la ATP y serían suficientes para regar el paisaje sobre el que el centroeuropeo se granjeó un triunfo de presitigio. Hasta cuatro bolas de partido hubo de levantar Djokovic antes de besar la lona. Todavía no ha suturado el favorito sus heridas que le han alejado de la élite (no ha superado los cuartos de final en sus cuatro útimo campeonatos) y habrá de esperar para regresar a una final de un Masters 1.000. El 7-5 postrero remató un esfuerzo vibrante que puso el alerta a Rafael Nadal, pues el 13 del mundo ganó al segundo y la veda de campanadas seguía abierta en el Principado.

El balear cerró el día ante el argentino Diego Schwartzman. Salió el español frío, cediendo su saque en blanco a las primeras de cambio. Pero reaccionaría el zurdo legendario devolviendo la ruptura para colocarse 2-1 a favor. La agresiva solidez de Rafael empezaba a forzar errores en el desempeño frenético del número 41 del ránking, que sufriría un nuevo break en plena marejada desatada por el manacorí. El ritmo alcanzado por el partido debordó al aspirante, que se vio 4-1 por debajo en 20 minutos de duelo. Sin embargo, el latinoamericano aprovechó un respiro de su ilustre oponente para arrancarle una ruptura y remarcar su voluntad de equilibrio, con un 4-4 merecido. La resistencia del argentino aparentaba agotar a un Nadal apurado al que el servicio y la red le proprcionarían el primer set (6-4).

El jugador de 24 años y el ganador de 9 Roland Garros estaban desatando un partido de tierra formidable, con intercambios sublimes y una gran variedad técnica. Ambos intercambiaron todo el furor de sus derechas, si bien la iniciativa pertenecería más al argentino. La diferencia de mentalidad entre los dos jugadores empezaría a ser un factor cuando Nadal levantó un 40-0 para romper el saque de Schwartzman. Con 2-0, el bonaerense, que no había cedido ningún set, arrancó una ruptura llena de gallardía que le patrocinó el 2-2. Otra vez había reaccionado con garra. No en vano, su fuelle erosionaba a Rafael y le colocó 4-2 (break y saque en blanco mediantes). Atravesaba su peor momento el balear. Pero esta versión tenaz y seria del patrón de la pista Rainiero III es inflexible, y el manacorí volvió a remontar para terminar ganando un sufrido partido que le pone en semifinales (6-4).

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