Keanu Reeves protagoniza esta continuación de la venganza de un asesino implacable. Por Javier Nuez.
En 2014, John Wick llegó a los cines –no en España, directa a Netflix y al mercado doméstico- como un soplo de aire fresco a un género, el de acción, sobrecargado de justificaciones de todo tipo para tratar de dar al público tiroteos, peleas y violencia.
Con guión de Derek Kolstad y el tándem formado por los debutantes Chad Stahelski y David Leitch en la dirección, John Wick presentaba un argumento simple: si le robas el coche a un asesino implacable y matas al perro que le regaló su difunta esposa, atente a las consecuencias. Y así, de un pretexto nimio, la efectividad de tratamiento permitió dar a luz una película brillante en su género que devolvía a Keanu Reeves al centro del foco.
Con un pasado forjado como dobles de escenas peligrosas en incontables películas y coordinadores y coreógrafos de peleas y acción en otras tantas (300, RED, continuaciones de Matrix, V de Vendetta…), los directores Stahelski y Leitch aplicaron toda su experiencia en un debut que destacó por dotar de una dirección elegante la sucesión de espectaculares secuencias de acción alejadas del rebuscado barroquismo de otras producciones.
Con el notable éxito cosechado, la continuación no se hizo esperar. Y afortunadamente, nos encontramos un caso en el que la secuela no decepciona. John Wick. Pacto de sangre, esta vez con Stahelski dirigiendo en solitario, retoma las desdichas de este particular “hombre del saco” con un prólogo algo difuso que sirve de enlace con la primera parte y que acaba resolviendo la premisa que desata la acción: no interrumpas la jubilación de un asesino de élite.
Y así se entra otra vez a este particular universo de asesinos, donde se ha aprovechado también la ocasión para ampliar el conocimiento de sus reglas e idiosincrasia –dejando de paso la puerta abierta para otro capítulo-. En el entretanto, más y mejores dosis de violencia con Roma y Nueva York de fondo, agradecidas dosis de humor negro y un arsenal ampliado –no volverás a ver un lápiz con la misma mirada-.
John Wick. Pacto de sangre da lo que se pide de ella: dos horas de acción estilizada, pura y dura, sin adornos ni justificaciones rimbombantes hechas y diseñadas para disfrutar. Un entretenimiento de altura para los amantes del género.
John Wick. Pacto de sangre
Título original: John Wick. Chapter Two Género: Acción. Duración: 122 minutos. Año: 2017. País: EE.UU. Dirección: Chad Stahelski. Guión: Derek Kolstad. Reparto: Keanu Reeves, Riccardo Scamarcio, Bridget Moynahan, Ruby Rose, Peter Stormare, Ian McShane, Common, Alex Ziwak, Margaret Daly, Heidi Moneymaker, Laurence Fishburne, Lance Reddick, Claudia Gerini, John Leguizamo, Franco Nero. Fotografía: Dan Laustsen. Música: Tyler Bates, Joel J. Richard. Sinopsis: El legendario sicario John Wick (Keanu Reeves) se ve forzado a abandonar su retiro por un antiguo socio que trama hacerse con el control de una siniestra cofradía internacional de asesinos. Obligado a ayudar por un juramento de sangre, John viaja a Roma, donde se enfrentará a algunos de los asesinos más letales del mundo. |