Editorial

El final de Esperanza Aguirre

Lunes 24 de abril de 2017

A buen seguro, Esperanza Aguirre no habría querido tener una despedida tan amarga de la política como la de ayer. Obligada por las circunstancias, dimitía de sus cargos como concejal y portavoz del grupo Popular en el Ayuntamiento de Madrid, aunque seguramente tardará aún un tiempo en desaparecer de la vida pública.

Ello es así porque sus dos principales colaboradores, Francisco Granados e Ignacio González, están en prisión por sendas tramas de corrupción -Púnica y Lezo, respectivamente-, acusados de un buen número de delitos. En el caso Gürtel, por su parte, hay igualmente varios nombres propios de la época en la que Aguirre presidía el PP madrileño, y que ponen en evidencia que su criterio en cuestiones de selección de personal fue manifiestamente mejorable.

No le quedaba otra salida a Esperanza Aguirre. Sin embargo, su marcha tampoco garantiza balón de oxígeno alguno para el PP. Antes al contrario, Mariano Rajoy en persona va a tener que lidiar con un nuevo frente inesperado -Púnica, Brugal, Palma Arena y Gürtel ya estaban “descontados” cuyas consecuencias son todavía imprevisibles. Y más vale que esta vez no minimice el asunto ni se ponga de perfil, como la pasada legislatura.