Nacional

El juez desimputa a Casals y Marhuenda por el 'caso Canal'

ELOY VELASCO

EL IMPARCIAL | Martes 25 de abril de 2017
Reproducimos el artículo de Luis María Anson publicado en EL MUNDO.

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco ha acordado el sobreseimiento provisional y archivo de la investigación contra el director de La Razón, Francisco Marhuenda, y el presidente de este diario, Mauricio Casals, por coacciones a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes.

En un auto, el juez decide levantar su imputación a raíz de las declaraciones la semana pasada de ellos dos, Cifuentes, la jefa de Gabinete de ésta, Marisa González, y Edmundo Rodríguez, consejero de La Razón.

Según destaca el juez, la propia Cifuentes, que declaró como testigo el mismo día en que se destapó la operación Lezo, "no se sintió" presionada por Marhuenda o Casals para no denunciar las irregularidades en el Canal de Isabel II.

Reproducimos a continuación el artículo de Luis María Anson publicado este martes en EL MUNDO

"PERIODISMO INFLUYENTE"

Fernando Fernán Gómez, allá por los años sesenta, representaba una obra en el teatro Recoletos, ya desaparecido. Entre función y función, acudía a cenar frugalmente a la cafetería del cine Carlos III, también desaparecido. Una noche llegó apresurado y pidió como siempre: “Baudilio, mi sándwich vegetal”. “Lo siento, don Fernando, no se lo puedo servir porque no ha salido la crítica de Donald”. “¿Y qué tiene que ver la crítica de Donald con mi sándwich?”. “Pues mucho, don Fernando -contestó Baudilio-. Si Donald publica una crítica buena, el jefe hace un pedido alto porque vendrán al cine muchos espectadores. Si la hace mala, se reduce el género al mínimo”.

Las críticas de Donald en el ABC verdadero, que dirigía Luis Calvo, llenaban o vaciaban los cines; las de Camón Aznar, eran la clave para vender los cuadros de una exposición; las de Melchor Fernández Almagro, convertían en éxito o fracaso los libros. Todo el mundo del teatro estaba pendiente de las dos páginas que el “colorín”, es decir, el suplemento dominical de ABC, dedicaba a una comedia porque durante muchas semanas la sala se abarrotaba. Frente a los periódicos amarillos, el quality paper se ha distinguido siempre por su capacidad de influencia. No creo demasiado en el periodismo como cuarto poder. El periódico es el contrapoder, que consiste en elogiar al poder cuando el poder acierta, criticar al poder cuando el poder se equivoca o denunciar al poder cuando el poder abusa. Y no solo al poder político, también al económico, al religioso, al cultural, al universitario, al deportivo…

En los países democráticos se juzga a los periódicos no solo por su tirada sino, sobre todo, por su capacidad de influencia. Recuerdo que en la época en que yo dirigía ABC, una empresa de opinión difundía todos los años los nombres de los 25 españoles más influyentes y en ella figurábamos siempre dos o tres periodistas, lo cual era un agobio pero no un desdoro.

Un periódico serio no solo puede sino que debe, por supuesto dentro de la ley, influir sobre la vida política de la nación. El periodista no es un ciudadano impune y si cometiera delito de coacciones o de chantaje o cualquier otro tendrá que responder por él. Pero si utiliza el periódico para influir sobre la sociedad, está haciendo lo que es lógico y normal. Conozco a Mauricio Casals desde hace muchos años y es hombre de sagaz inteligencia para influir en la política y en la economía de España a través del periódico, aparte de ser un empresario especialmente escrupuloso en el cumplimiento de la ley. Conozco a Francisco Marhuenda. Es un periodista. Se podrá coincidir o discrepar de sus posiciones pero es un profesional al servicio del derecho a la información que tienen los ciudadanos.

Y bien, o se está con la libertad de expresión o se está contra la libertad de expresión. Pero si se está con la libertad de expresión hay que hacerlo con todas sus consecuencias. Y no se puede mezclar a los responsables de un periódico en el aquelarre político de las disidencias internas de un partido o en las maniobras de la oposición para derrotar al que está en el poder. Hay que respetar la independencia del periódico para informar y para condicionar el éxito o el fracaso de los políticos. Atenta contra la libertad de expresión, cimiento de la democracia pluralista, el intento de zarandear a los responsables de un periódico a través de cualquier tipo de acoso.

Lea a continuación el auto de la Audiencia Nacional sobre el archivo de la investigación a Francisco Marhuenda y Mauricio Casals