Opinión

El voto hispano

Domingo 29 de junio de 2008
Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain asistieron a la jornada de clausura de la reunión anual de la Asociación Nacional de Funcionarios Electos Latinos (NALEO), uno de los grupos más influyentes en la comunidad hispana de EE. UU. Ambos candidatos intentaron cortejar al voto latino, que podría resultar de gran importancia en las elecciones de noviembre, prometiendo un mejor nivel de vida para los hispanos, destacando propuestas en materia de educación, economía y salud favorables para la comunidad hispánica. Obama ha prometido “sacar de las sombras” a los 12 millones de personas que viven en Estados Unidos sin documento, definiendo “un camino a la ciudadanía” como prioridad de su mandato; el mismo candidato demócrata criticó la construcción del muro fronterizo con México. Por su parte, McCain no habló de ciudadanía, que sería considerada por los conservadores como una amnistía, pero aseguró que retomará el proyecto de ley de reforma migratoria de que fue coautor con Edward Kennedy y que fracasó en el Senado.

Despejada la incógnita en las primarias, los dos candidatos a la presidencia se han lanzado a la caza del voto hispano. Sin embargo, el tema de la inmigración, que se consideraba uno de los tópicos clave de las elecciones de 2008, ha sido relegado en los debates de las primarias para tomar nuevos protagonismo en esta nueva fase de la carrera hacia la Casa Blanca. La discusión sobre el estatus de millones de indocumentados podría resultar crucial para conseguir el voto hispano: de momento, ninguno de los dos candidatos cuenta con el apoyo de esta comunidad. A pesar de representar el 9% del electorado, la minoría hispana, en continuo crecimiento, puede inclinar la balanza hacia uno u otro candidato. Por eso, los candaditos seguirán cortejando la comunidad hispana en la reunión de San Diego del próximo julio, organizada por La Raza, otro importante grupo de presión latino. En las últimas elecciones, los latinos se han inclinado a favor del Presidente Bush, pero las duras posiciones de su partido sobre la reforma migratoria parecen haber modificado la intención de voto.

La estrategia y los objetivos de los dos aspirantes resultan diferentes: McCain tendrá que demostrar su “distancia” frente a muchos republicanos, favorables a una dura retórica antiinmigrante; la reforma en materia que el candidato republicano patrocina, parece apreciada por la comunidad hispana pero no resulta ser popular en seno de su partido. Por lo tanto, McCain tendrá que apuntalar la base conservadora republicana, al mismo tiempo que intentar obtener el apoyo hispano. Por su parte, Obama está intentando cautivar los votantes hispanos que, en las primarias, se inclinaron por su rival demócrata Hilary Clinton; de momento esta atacando la política migratoria republicana y luchando para que la gente le conozca. Sin embargo, es probable que mucha gente preferirá votar más que por el candidato, a favor del el partido, ya fuera republicano o demócrata. El cortejo acaba de empezar.

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