Editorial

La amenaza de Marine Le Pen, más cerca

Martes 02 de mayo de 2017
Es muy cierto, como nunca está de más recordar, que la verdadera y decisiva encuesta electoral son las urnas. No obstante, no dejan de despertar interés los sondeos que ofrecen un anticipo de lo que pueda suceder. Máxime cuando se refieren a unas elecciones especialmente determinantes. Y, sin duda, lo es la segunda vuelta de las presidenciales que se celebra el próximo domingo en Francia. Aunque, por supuesto, nada está decidido y no hay que regodearse en el alarmismo, resulta inquietante que, ya con los comicios a la vuelta de la esquina, la candidata del Frente Nacional, Marine Le Pen, acorte distancias en los sondeos con su oponente Emmanuel Macron. Incluso aunque no ganara Le Pen, y esperemos que sea así, su implantación y sintonía con una más que considerable parte de los votantes lleva a la preocupación.

Marine Le Pen ha pescado sobre todo, como hacen los populismos, en el río revuelto de las divisiones y crisis de los partidos tradicionales y en el miedo a la complejidad de las sociedades de hoy que arrastra a muchos a buscar soluciones poco menos que mágicas servidas por una figura que se presenta y autoproclama como poderosa y fuerte, capaz de arreglar todo. En el alza de Le Pen ha influido notablemente el silencio de Jean-Luc Mélenchon, candidato ultraizquierdista, en cuanto a recomendar a sus votantes, como han hecho otros candidatos derrotados en la primera vuelta, el apoyo a Macron. Los discursos de Le Pen y Mélenchon, con su profunda carga antieuropea y su desatado populismo, vuelve a demostrar que los extremos se tocan.

La Unión Europea ha reaccionado con acierto al Brexit -los Veintisiete han elaborado un documento unitario y firme-, pero sin duda sería complicado si tuviera que hacer frente a más deserciones, como la de Francia, que muy probablemente se produciría si Marine Le Pen -para quien el “euro está muerto”-, se instala en el Elíseo. Las elecciones presidenciales francesas revisten una trascendencia capital no solo para el país vecino sino para toda Europa.