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Giro de Italia. Polanc culmina su hazaña en el Etna y Jungels, nuevo líder

CUARTA ETAPA

EL IMPARCIAL | Martes 09 de mayo de 2017
Mikel Landa y Nairo Quintana acusaron la falta de ritmo en el primer test montañoso.

El Jan Polanc (EAU) es el primer gran nombre del Giro 2017. El corredor esloveno inscribió su nombre en la ronda transalpina al ganar, en solitario y escapado, en la subida al Etna. La primera etapa con final en alto de la edición número 100 de la competición ofrecería un espectáculo que se llevó a la mochila el valiente escapado y que dejó a uno de los favoritos, Bob Jungels, como líder de una general que este miércoles dispondrá una etapa llana, de transición y regalo para los velocistas, de camino entre Pedara y Messina, la tierra de Nibali.

Polanc, de 24 años, triunfó de forma legendaria, partiendo escapado desde el arranque de la jornada y culminando su aventurta en desafío a los gallos y con el viento en contra. En un entorno incomparable en tanto que volcánico. La de este martes es la segunda victoria parcial del ciclista nacido en Kranj (ya ganó en Abetone, en 2015), pero será recordada como un hito al llegar a la orilla en su denodada lucha por eludir la hambrienta persecución de los líderes. De este modo, su icónico esfuerzo fue capaz de dejar al inquieto ruso Ilnur Zakarin a 19 segundos y a Nibali, Jungels, Landa, Quintana, Yates y Thomas a medio minuto.

El devenir del grupeto ilustre no registraría más movimientos destacados que el firmado por Zakarin. El respeto y la falta de rodaje (como confesarían Quintana y Mikel Landa) restó valentía a los aspirantes al título y, en ese ritmo no tan exigente, Jungles supo mantener su posición para tomar la maglia rosa de las manos de su compañero Fernando Gaviria, que el domingo se hizo con el liderato fruto de uno de los abanicos tan simbólicos en la carrera italiana. De esta forma, el mejor joven del Giro 2016 es el puntero en la general, con 6 segundos por delante de Thomas y 10 del resto de jefes de filas.

El parte del día mostró una salida fulgurante, con 51 kilómetros efectuados en la hora inicial. Alafaci, Van Rensburg, Polanc y Brutt lo probaría desde temprano ante la placidez de un pelotón cómodo con una referencia frente a la que competir en el largo plazo. Hasta 8 minutos se distanciaría la fuga mientras que el Quick Step guiaba el grupo masivo en una marcheta sibilina. El ascenso al puerto de segunda categoría Portella Femmina Morta se viviría sin pulsión, aunque Nibali y sus compañeros sacaron los colmillos. En la bajada se retiraría Rohan Dennis, caído el domingo, y el español Alberto Losada también colgaría su dorsal como consecuencia de un golpe. Caso diferente fue la expulsión que sufrió Javier Moreno por empujar a Diego Rosa.

A 30 kilómetros de meta, el Orica (de Yates) se sumó a la tensa aproximación a la subida final que buscaba germinar el Bahrain de Nibali. Polanc y Van Rensburg eran los únicos supervivientes, que navegaban con cinco minutos de margen. Gaviria aguantaba el rosa pero la velocidad del pelotón estaba disparada cuando quedaban 18 kilómetros para el final. Un fallo del colombiano generó un desconcierto que desconcentraría el pulso del pelotón que ya sólo mantenía frente al solitario Polanc. Por delante 1.892 metros de altitud tras salvar un desnivel de más de 1.000 metros.

Un pinchazo inesperado mermó a Landa, pero el fragor de los compañeros de Nibali, que había hecho bajar la ventaja del esloveno con el cansancio como aliado, no era suficiente para matizar su candidatura al triunfo en la cima del Etna. Sólo un movimiento tímido del ganador del Giro, a 3 kilómetros, provocaría un calentón en el grupeto. Andrey Amador, gregario de Quintana, neutralizaría el ataque y unicamente Zakarin tuvo vehemencia en sus fuerzas, aunque su intento llegaría tarde. Ganaría Polanc, "muerto, en el día más duro" de su carrera, según confesó.

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