Los obispos de Cataluña, a través de un comunicado difundido por la Conferencia Episcopal de Tarragona, se han pronunciado sobre la cuestión catalana en estos términos: "Nos sentimos herederos de la larga tradición de nuestros predecesores, que les llevó a afirmar la realidad nacional de Cataluña, y al mismo tiempo nos sentimos urgidos a reclamar de todos los ciudadanos el espíritu de pacto y de entendimiento que conforma nuestro talante más característico".
En el momento que está viviendo nuestro país y en los planteamientos de futuro que se están debatiendo, "con respeto por las diversas sensibilidades que se van expresando", dicen, "pedimos que se fomente y promueva la cultura del diálogo".
Asimismo, sostienen que "es un momento importante para que los gobernantes y los agentes sociales hagan gestos valientes y generosos en favor del diálogo y la concordia".
"Conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán, para que sea estimada y valorada su singularidad nacional, especialmente su lengua propia y su cultura, y que se promueva realmente todo lo que lleva un crecimiento y un progreso al conjunto de la sociedad, sobre todo en el campo de la sanidad, la enseñanza, los servicios sociales y las infraestructuras", afirman.
El verdadero progreso de los pueblos "exige también la erradicación de la corrupción". Es "absolutamente prioritario y justo que en todos los ámbitos públicos del conjunto del Estado se combata la corrupción, que tanto daño hace a la sociedad".
Finalmente, piden a los católicos de todas las opciones políticas "que sean instrumentos de paz y concordia en medio de la sociedad catalana, y no dejen de rezar al buen Dios por 'una paz cristiana y perpetua' de nuestro pueblo".