Simona Halep se convirtió este sábado en la tercera jugadora que acumula dos trofeos de la capital española (las otras jugadoras que ha hecho un doblete son Serena Williams y Kvitova). Lo hizo tras superar el ilustre obstáculo que supuso la francesa Kristina Mladenovic. Ambas dibujaron una final intensa, vibrante y de gran nivel que se estiraría por encima de las dos horas y media para confeccionar un marcador esclarecedor de 7-5, 6-7 (5) y 6-2. La ovación final ofrecida por el público de la Caja Mágica, en pie, puso el broche de homenaje merecido por las dos tenistas.
Halep, que es la única que ha competido en tres finales de este torneo, revalidó el torneo y alcanzó su conquista número 15. La nacida en Constanza corroboró su estatus de especialista sobre la arcilla (22 victorias en sus últimos 25 partidos) para relanzar su candidatura de cara a Roma y, finalmente, a Roland Garros. Y es que aunque en 2017 arrastra una irregularidad impropia en su currículo, la centroeuropea supo sobreponerse al nivel evidenciado por Mladenovic, novel integrante del Top-15 de la WTA.
La francesa, que toma el relevo en ese elitista escaño de la clasificación tras Bartoli (última jugadora gala, en 2013). 'Kiki', de 23 años, plantó cara hasta el punto de estrujar y llevar contra las cuerdas la solidez competitiva de Halep. Pero la rumana, que venía de debutar derrotando a Pliskova para después someter a Vinci, Stosur (segunda gran favorita), CoCo Vandeweghe y Anastasija Sevastova, autografió su duodécima victoria encadenada en la tierra madrileña. Le costaría alcanzar a Williams (ganadora en 2012 y 2013) y Kvitova (2011 y 2015) en el palmarés del torneo.
La prometedora jugadora de Saint-Pol-sur-Mer, desprovista de presión a pesar de haber ganado en San Petersburgo y ser subcampeona en Stuttgart y Acapulco, y de la sequía francesa en lo alto de podio de un gran torneo (desde 2011), empezó marcando el ritmo ante la imprevista imprecisión de Halep. La agresiva ambición del estilo de Mladenovic arrebató el saque a la rumana a las primeras de cambio, pero el intercambio de juegos concluiría en favor de Simona en base a su seguridad. Alzó, a partir de la mitad del set inicial, su derroche físico y su mentalidad férrea para combatir y vencer en la primera manga. No obstante, se sobrepuso a la desventaja en el 4-5, con la responsabilidad acuciando sus hombros.
Mladenovic reaccionaría con gallardía al dolor que le punzaba en la espalda y saltó sobre el compás acelerado de Halep para amoldarse y empatar la final en un tie break agotador. La cuarta mejor raqueta del mundo sucumbía y su orgullo se veía herido, ya que la inercia se decantaba en favor de la francesa (que ganaba en el tú a tú por 1-3). Pero el carácter guerrero y ganador de Halep terminaría descarrilando la juventud maltrecha de la francesa de antecesores balcánicos.
Simona se dispararía sobre el polvo rojizo para zanjar el maratoniano evento (dos horas y 44 minutos). Cuando el físico se tambaleaba y el fuelle flaqueaba, Halep sacó su clase y fuerza para arrollar a su rival. El 6-2 definitivo describió la relación de fuerzas en el crepúsculo de la final de mayor nivel en el torneo capitalino. La exquisitez de los peloteos, el brío y la emoción derrochados emocionó a la grada y puso el broche dorado a un campeonato pleno de sorpresas.
"Para mí es un título muy especial. Quiero disfrutar al máximo de este momento. Me siento feliz y tengo un gran sentimiento", confesó la rumana. "Tres finales y dos títulos, no puedo pedir más", declaró la ganadora que también tuvo palabras paa su compañera de exhibición: "'Kiki', tu partido ha sido fantástico". Mladenovic, por su parte, manifestó que "Simona, éste es tu torneo. Felicidades, eres realmente fuerte aquí". La promesa gala se despidió con el respeto merecido y explicitando su satisfacción por el curso que está completando.