Una jornada después de que Gorka Izaguirre entregara al ciclismo español la primera alegría en el Giro Cento, Nairo Quintana tomó el relevo en manera formidable. El colombiano aleccionó a sus rivales sobre lo venidero y triunfó en el coloso Blockhaus para sembrar las dudas en el resto de gallos. La exhicibión del jefe de filas de la estructura ideada por Eusebio Unzué redunda en la planificación que pretende colocar a Nairo en condiciones de abordar un doblete legendario con la concatenación de la maglia rosa y el maillot amarillo de la Grande Boucle en 2017.
El trazado dispuesto por la organización, de 152 kilómetros que condujeron al temido final en alto, fue el terreno abonado para que Quintana se testara en la inauguración de la exigencia en la corsa transalpina. Y se examinó con fruición: hasta en cuatro ocasiones atacó el corredor de 27 años y ganador del Giro en 2014. Finalmente, se desembarazó de las sombras que a duras penas le aguantaban el ritmo explosivo cuando quedaban cuatro kilómetros y medio para la cima. La bandera a cuadros la cruzaría en solitario, resplandeciente y tras abrir una brecha de 24 segundos con Thibaut Pinot y Tom Dumoulin.
Bauke Mollema, otro de los favoritos, cedió 39 segundo y Nibali perdió un minuto. Landa, Thomas y Yates, componentes del grupo de favoritos, quedaron fuera de la pugna por una caída generada por una moto aparcada de manera negligente. Mikel Landa y Geraint Thomas han quedado ya apeados también de la general (más de 20 minutos perdió el vasco al que persigue la mala suerte), víctimas de una montonera sonrojante para la organización del ilustre y centenario evento.
Así, Quintana es el nuevo capo de la grande italiana con medio minuto de ventaja sobre Pinot y Doumolin, dos nombres que no le aguantan en la escalada. El segundo, el holandés, sí podría generarle problemas si sostiene lo suficiente su esfuerzo en las rampas que quedan para tratar de abordar el podio en la lucha contra el crono, en la que es gran dominador. Zakarin, otro pretendiente, llegó defondado a dos minutos y 14 segundos. Pero el gran oponente, la maquinaria del Sky, fue descabezada con el incidente de Thomas (a más de 4 minutos), hecho que le allana al boyacense el camino hacia Milán.
"Sabía que era importante abrir algo de distancia con los otros rivales de cara a la crono. Después del primer ataque he visto que Pinot y Nibali me seguían pero lo seguí intentando una y otra vez hasta que he podido finalmente abrir hueco y seguir hacia adelante", analizó un Nairo satisfecho y "contento" por haber terminado esta gran etapa vistiendo la maglia rosa" antes del descanso, además de haber logrado "seleccionar a los favoritos y tomar unos segundos a favor". Sin duda, aparenta estar en un punto de forma adecuado para el abordaje de su segundo Giro.
Lo corto del recorrido y la característica de contar con un sólo puerto, eso sí, de primera categoría (13 kilómetros al 8,4 por ciento sin apenas descanso confeccionan al conocido como Alpe D'Huez italiano), condicionó la puesta en escena ambiciosa del Movistar, que ejerció como equipo del líder desde la salida. Controlaron la etapa y los tres gregarios colocados como lanzadera de Nairo cumplieron su cometido remarcando al conjunto navarro como una de las referencias del pelotón mumdial. Con esa tensión cazaron con celeridad la fuga protagonizada por Luis León Sánchez y Omar Fraile.
A 22 kilómetros del final ya rodaban todos juntos, dispuestos a desplegar toda la energía guardada en los primeros ocho día su de Giro. Esta etapa estaba marcada en la hoja de ruta de los candidatos a la general, pero la mencionada moto mal aparcada (de un policía) dinamitó y ennegreció el espectáculo. Un corredor del Sunweb crocó contra el vehículo y se generó una caos de ciclistas en la lona que terminó por propulsar el plan de un Movistar arrollador. Anacona y Amador lanzaron a Quintana, disolviendo a Jungels con rapidez.
El primer aguijonazo del colombiano seleccionó a los elegidos. Nibali y Pinot le siguieron. Pero quedaban casi siete kilómetros y los más empinado de la subida. El epílogo sería un monólogo del gran favorito, con Mollema, Dumouin, Pintot y Nibali conformando el grupeto de rezagados. La jornada de descanso colocada en este lunes no hará sino sangrar las heridas de los perjudicados. En esa relación de agraviados por el imprevisto percance figura, sin duda, el propio Giro. La polémica está servida. "¿Qué cojones hacía esa moto aparcada ahí?", se preguntó el iracundo jefe de filas del Sky al término del esperpento.