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Zidane vuelve a rotar y su Real Madrid somete al Sevilla | 4-1

JORNADA 37: REAL MADRID 4 SEVILLA 1

Diego García | Domingo 14 de mayo de 2017
El técnico francés se la jugó en la primera de las tres finales ligueras y Navas fue protagonista. Por Diego García

Era el último partido liguero del Real Madrid en el Bernabéu en este curso. Llegaba con los locales en plena candidatura a doblete (hito no conseguido en Concha Espina desde 1958), tras la apoteósis que constituye eliminar al Atlético en Liga de Campeones y sabiéndose sin margen de maniobra ante, quizás, el púgil más cpomplicado de lo que restaba de calendario doméstico. Aterrizaba en el coliseo de Chamartín un Sevilla hambriento y necesitado de reivindicarse, tras la cesión de la tercera plaza. Pero Zinedine Zidane mantuvo su arriesgada apuesta. El técnico francés, que insinuó lo contrario, dio descanso a Marcelo (no convocado), Casemiro, Modric, Isco y Benzema. Así, cumplía el galo con su ortodoxia y la titularidad de la primera final de la temporada reacería en Kovacic como ancla, Nacho y Danilo como laterales y Asensio y James en el rol de gerentes de la creatividad.

Se la jugó el arquitecto de la improbable Undécima ante un bloque regido por Sampaoli plagado de bajas (Sarabia, Nasri, Iborra, Rami, Escudero, Mariano y Ganso no viajaron). Un Vitolo renqueante asumiría el rol de desequilibrio, con el Mudo Vázquez, Correa y Jovetic dispuestos a castigar las lagunas tácticas del colosos. La dupla Kranneviter-N´Zonzi debía sostener las tentativas de un equipo obligado a ganar. Circunstancia, esta, con la que jugarían los andaluces. La amenaza de una resolución de los tres puntos agónica y tardía era uno de los parámetros en favor de la astucia estratégica del técnico campeón de América con Chile. Por eso se demandaba a la nómina de nombres merengues en liza un compromiso e intensidad desaforados. LaLiga estaba en vilo.

Buscaron los de Nervión el tú a tú en cuanto a posesión y los primeros minutos escenificaron lo que se vería: cierto desgobierno en la batalla por el esférico y presión no desmasiado ambiciosa de ambos. Eso sí, los dos escuadrones adelantaron a sus defensas, ofreciendo espacios si sus ejecuciones de cierre adelantado no sutrían efecto. Y no lo hicieron. Vitolo abrió fuego en el octavo minuto con una diagnonal que buscó a Danilo y concluyó con remate a las manos de Navas. A continuación respondería Sergio Rico, arrebatándole el mano a mano generado a Morata. Con todo ello, el guión de Sampaoli parecía mandar, pero el preparador llamado por la albiceleste iba a sufrir imprevistos.

El primer de ellos aconteció en el calentamiento, cuando el Mudo se lesionó y Krohn-Dehli hubo de saltar al verde de forma obligada (tras casi un año en el dique seco). Y la segunda, y más grave para sus anhelos, llegaría en un síntoma profundo de desconcentración de sus dirigidos. Asensio explotó la invitación a volar en transición que efectuaban los dos contendientes para trazar un slalom que fue cortado con falta en la frontal. Entonces, mientras que se colocaba la barrera sevillana y Sergio Rico atendía a la colocación de ésta, la picardía del segundo clasificado asestó una agujijonazo soberano: no habían pedido distancia y Nacho sacó rápido, golpeando hacia la red -minuto 10-. Las protestas visitantes, desconcertados, no surtiría efecto y el Madrid se allanaba la senda con rapidez.

Es más, sin brillar ni en fase ofensiva ni en el repliegue, y con el perfil de Danilo como diana de los avances ajenos, los capitalinos nunca llegarían a controlar la dinámica del partido, siendo el Sevilla el conjunto que propuso más y generó más peligro durante el primer acto. Jovetic, muy activo, reclamó los focos con un doble remate que heló al graderío. Corría el minuto 20 y, bajo la circulación andaluza, el balcánico se topó con el larguero y remató raso en un díptico al que Navas respondería con acierto en segunda instancia, sacándose de encima el chut a bocajarro con el pie. Y, otra vez, la calidad y voracidad merengue se antepuso al advenimiento del dominio del tempo. Una emobscada a Kranneviter confluyó en pérdida del argentino y estampida de la línea ofensiva local. Asensió abrió el tiroteo, James cazó el rechace que acertó a repeler Rico y Ronaldo firmó el segundo gol -minuto 22-. El récord de los 62 partidos goleando de manera consecutiva ya quedaba instaurado y el reparto de los tres puntos esquivaba nubarrones.

Pero no saldría de escena el Sevilla, ni mucho menos. Por el contrario, el sistema de Zidane sería el que reproduciría su familiar vaivén para ceder metros, la posesión y las ocasiones en un ddesplome de rigor táctico e intensidad sobresaliente. La contra había nutrido a su pegada y ese seguiría siendo el plan. Y los cuartos clasificados lo aprovecharon para resarcirse, resultando mejores bajo todo parámetro menos el de la puntería y alzando a Keylos Navas como el mejor del club en ventaja. Jovetic volvería a toparse con al madera -minuto 29- y con el acierto del meta tico -minuto 39-, mientras que el club visitante disponía del tipo de envite, monopolizando la iniciativa -se irían con franquía en la relación de tiros (6-9) y de disparos a puerta (3-5)-. Correa también tuvo su oportunidad en un festival combinativo hispalense que no recogía premio por la imprecisión en el remate o pase definitivos.

Sampaoli, seguro de la trayectoria que dibujaba el encuentro, sacó del verde al central Pareja e introdujo al fichaje invernal Walter Montoya. Y en el minuto 48 saltarían las alarmas en la capital. Al fin cosechaba lo merecido el club octavofinalista de Champions: una asociación vertiginosa, sin marca a pesar de realizarse en la frontal local, entre N´Zonzi, Vitolo y Correa fue rematada a la red por Jovetic, con un latigazo al palo largo e inapelable. Había resultado flagrante la dificultad merengue para recuperar la pelota, con una medular novedosa y demasiado ofensiva para jugar con un planetamiento especulativo. Las ayudas de James y Asensio no llegaban, el 4-4-2 se había diluído y el timón del juego era sevillano. Ya con el marcador apretado.

El tanto del balcánico y la continuidad del arrinconamiento local activaron el calentamiento de Casemiro y Modric. Sólo a partir del minuto 60 se desperezó el trabajo colectivo madridista, con el lanzamiento de presiones racheadas. Sólo cuando la suelta de todo interés les volvía a empujar a la agonía se reactivaron los automatismos del finalista de Cardiff. Este enfrentamiento tampoco escaparía a la bipolaridad peligrosa del funcionamiento merengue. Y el mediocentro brasileño sentó a James (que pareció despedirse de su estadio para siempre) y Lucas Vázquez hizo lo propio con Morata al instante. Zidane ordenó equilibrio con la enmienda radical a su apuesta inicial -minuto 60-. Quería recuperar el centro del campo, con la pelota o posicionalmente, para abortar el desenlace sufrido que pautaba la trama. Y la respuesta fue esclarecedora: la redonda se pintó de blanco y el Sevilla se recluyó al modelo de repliegue y salida.

La metamorfosis súbita del duelo desempolvó la mediapunta de Asensio. Una falta provocada por el balear en el pico del área proorcionó a su equipo su primer chut de la reanudación, en forma de cañonazo de Ronaldo despejado por Rico (en el lanzamiento de esa falta lateral y en el minuto 64). La refrescada impronta local se reforzó con la llegada de Modric en el minuto 70 (por Kovacic). El flujo de producción de llegadas había remitido tanto como el ritmo, para vanagloria de la tranquilidad merengue. La superioridad numérica en el ecuador del terreno que gozó el Sevilla se difuminó con la superpoblación decretada por el dirigente galo. El minutaje se quemaba, plomizo, con la pelota en cancha andaluza y lejos de Keylor. Pero, con sólo 15 minutos por delante, cualquier error estaba prohibido para el aspirante a ganar el campeonato doméstico. Y Sampaoli se guardaba dos modificaciones.

Pero otro fallo en la salida de pelota sevillana -que sufrió únicamente cuando fue exigida- sentenció el anochecer. La robaron los merengues, dominadores y agresivos en la presión, Kroos asistió y Ronaldo encañonó el tercer gol local para que la tribuna respirara -minuto 78, gol 21 en LaLiga y 401 con la elástica madridista-. La volea imperial de zurda del portugués dio carpetazo a la angustia. Y una nueva contra tras robo del Real Madrid relamido en transición categorizó a Nacho como asistente y a Kroos como goleador del 4-1 final. La variedad de esquemas y estilos sacó a flote una tarde en la que los locales volveron a hundirse y a salir del hoyo, en pleno combate con sus propios fantasmas. Las rotaciones funcionaron a medias, lo suficiente para tragar este obstáculo hacia el título, y el Sevilla se despidió de la tercera plaza, valeroso pero presa de las bajas.

- Ficha técnica:

4 - Real Madrid: Keylor Navas; Danilo, Varane, Sergio Ramos, Nacho; Kovacic (Modric, m.71), Kroos, Marco Asensio; James (Casemiro, m.60), Cristiano Ronaldo y Morata (Lucas Vázquez, m.60)

1 - Sevilla: Sergio Rico; Mercado, Nico Pareja (Montoya, m.46), Mercado, Lenglet; N'Zonzi, Kranevitter, Krohn-Dehli (Diego González, m.88), Vitolo; Correa (Ben Yedder, m.88) y Jovetic.

Goles: 1-0, m.10: Nacho. 2-0, m.23: Cristiano Ronaldo. 2-1, m.49: Jovetic. 3-1, m.79: Cristiano Ronaldo. 4-1, m.86: Kroos.

Árbitro: Undiano Mallenco (colegio navarro). Amonestó a Danilo, Morata, Nacho y Lucas por el Real Madrid; y a Mercado y Correa por el Sevilla.

Incidencias: encuentro correspondiente a la 37a jornada de la Liga disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 79.356 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por Yanko Daucik, exjugador madridista.

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