Opinión

¿Hay dos PSOEs?

Y DIGO YO

Javier Cámara | Jueves 18 de mayo de 2017

Lo que pasará este domingo en las primarias del PSOE no lo saben ni los propios socialistas. Lógicamente, nadie conoce el futuro y no se puede saber qué sucederá. De lo que no hay duda es que del “paseo” de Susana Díaz en este proceso queda poco. Un relanzado Pedro Sánchez tras la presentación más que sorprendente de avales ha igualado mucho las apuestas.

El riesgo, ahora, es cómo quedará el PSOE después de las votaciones para elegir a su nuevo secretario general. La idea de unidad que todos los candidatos “venden” no cala entre los militantes y, menos aún, entre la opinión pública. Los que mejor conocen la casa prevén un enfrentamiento de posiciones que seguramente irá más allá del domingo.

Unos hablan de división irreconciliable y otros, incluso, de escisión. Hasta el propio expresidente del Gobierno Felipe González ha salido a la palestra para tranquilizar y asegurar que de cisma, nada. Desgraciadamente, recuerda a cuando el entrenador de un equipo de fútbol es ratificado por el presidente del club. Suele suceder que le “echan” a la semana siguiente.

Uno, con su modesta opinión, no quiere ser pájaro de mal agüero, pero símiles aparte, el PSOE no ha tenido mucha suerte con los procesos de primarias para elegir líder. Todo el mundo recuerda cómo tuvo que renunciar Josep Borrell después de ganarle este proceso a Joaquín Almunia. No pudo contra el aparato del partido, favorable al segundo, a la sazón “el elegido” del citado González.

Alfredo Pérez Rubalcaba también ganó sus primarias y también tuvo que sufrir a todos los que le “movían la silla”. No se acababa de entender: según es elegido secretario general comienzan los ataques, entre otros lugares, desde el sur, donde una más joven Susana Díaz ya tenía peso en el Gobierno de José Antonio Griñán. Y más cercana en el tiempo es la historia de Pedro Sánchez. Podría gustar más o menos, pero fue el elegido y se ganó su puesto. Las repetidas debacles electorales le llevaron a ser objeto de crítica. Todo el mundo parecía estar de acuerdo en que no era el apropiado para liderar a la formación de la Calle Ferraz y pasó allí lo que todos recordamos.

Repito, a horas de conocer quién tendrá la responsabilidad de dirigir al PSOE, la militancia se debate entre la “oposición sensata” de Díaz y la “oposición radical” de Sánchez. ¿Qué le interesa a España? Pues como todo, depende a quién se pregunte. En el PP te dirán que la andaluza y en Podemos, poniendo muchas pegas y vendiendo caros sus recelos, se decantan por el madrileño.

Parece evidente que si una de las candidaturas gana por mucha diferencia, la otra parte asumirá la derrota. Pero esa es la cosa, todo hace pensar que la batalla se equilibra, sobre todo después de conocer algunas de las ideas de Díaz para cerrar campaña y que se han interpretado como un intento de “comprar” a las juventudes con derecho a voto.

El lunes próximo veremos. Si gana Susana y toda la cúpula por poco a Pedro y casi toda la militancia, se atisba división, no tanto escisión. Si es al revés, también. El triste comité federal del 1 de octubre puede tener su continuidad. Las posturas parecen irreconciliables.

¿Hay dos PSOEs? Habría que pensar que si hay dos grupos distintos, con ideas distintas, con líderes distintos y con objetivos distintos es porque, quizá, deberían ser dos partidos políticos distintos.

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