Los brutales recortes que Syriza quiere sacar adelante contemplan subidas de impuestos y bajada de las pensiones.
El Parlamento griego ha aprobado este jueves con los votos de la mayoría gubernamental la legislación con todos los requisitos pendientes para cerrar la segunda evaluación del rescate.
Miles de personas se han congregado para protestar contra el nuevo paquete de medidas de austeridad. Unas 12.000 personas, según los datos de la Policía, acudieron a la llamada de los principales sindicatos para celebrar una nueva concentración de protesta. Aunque la marcha transcurrió en calma, grupos anarquistas lanzaron cócteles molotov en las inmediaciones del Parlamento. Asimismo se han registrado incidentes cerca de la plaza Syntagma, así como en el área de la Universidad de Atenas.
Grecia sigue en llamas, tras siete años de recortes sociales, que han continuado durante el mandato de Syriza, el partido populista que, hasta alzarse con el poder, hizo de la oposición a la austeridad su principal baluarte.
Los sindicatos convocaban este miércoles una Huelga General en la que miles de ciudadanos salieron a las calles de Atenas para protestar por la ley que comienza a debatirse en el Parlamento griego. Se trata de un paquete de medidas que exigen los acreedores –Banco Central Europeo, Comisión Europea y FMI- para liberar un nuevo tramo de rescate, de unos 7.000 millones de euros, en un país que se encuentra en bancarrota.
Entre los nuevos recortes que plantea el conocido como cuarto memorando se incluye una bajada de las pensiones a partir de 2019, además de un aumento de los impuestos a partir de 2020, con la finalidad de recaudar 4.900 millones de euros.
La jornada de huelga, que en algunos sectores como el naval, los médicos, los abogados o el transporte público es de 48 o hasta de 72 horas, transcurrió como suele ser habitual en Grecia, con un seguimiento muy desigual, imperceptible en el comercio, pero con muchos trastornos en los servicios.
El tráfico ferroviario se detuvo por completo y en el transporte urbano, los autobuses y tranvías pararon durante todo el turno de noche y lo han vuelto a hacer a partir de las 21.00 hora local, mientras que el metro funciona solamente desde las nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde.
Por primera vez en mucho tiempo se sumaron al paro también los controladores aéreos, con un paro de cuatro horas, lo que obligó a cancelar o alterar unos 150 vuelos desde y hacia Atenas.
Tsipras ha defendido los tijeretazos adicionales con la promesa de que cada medida de recorte irá acompañada de una contramedida de alivio y el argumento de que cerrar la segunda evaluación del rescate permitirá que Grecia pueda entrar en un programa de alivio de la deuda a partir de 2018, salir paulatinamente a los mercados y dar definitivamente carpetazo a la era de rescates.