Opinión

Euro¡visión!

ARTE que no harta

Roberto Pálmer | Sábado 20 de mayo de 2017

Vaya jaleo con Eurovisión, parece que ahora se valora lo simple y lo auténtico, atrás quedaron las divas y los divos, lampiños o no… ¡Visión! Me decía mi abuela, santa, cuando se enfadaba, el euro vino después. La actuación del representante español fue plana, se trata de una canción nada exigente para la voz, no me explico muy bien el porqué del ya famoso gallo, y la posterior falta de afinación, incluso tomando aire en el anterior verso que canta el coro. Evidentemente se trata de un problema de nervios por la actuación, nada más, Manel Navarro es un artista que puede crecer y triunfar.

Este es el enlace de la canción en la gala para que la escuchemos completa y en calma:

Hubo mucha polémica en la elección previa al concurso, también por el tema del idioma, pero la canción es en español; lo único que hay en inglés es el estribillo, “just do it…”, me pregunto si la marca deportiva hará algún tipo de reclamación. Total, de la letra no podemos hablar, nada que decir. El problema aquí, cuando problema, es la falta absoluta de cualquier referencia a España, aunque alguno me dirá que el sol de la pantalla era rojizo y la arena amarillenta (“iros a la mierda” decía Luís Piedrahita en un monólogo); demasiada palmera y mucho rollo surfero, incluso la coreografía recordaba por momentos al amigo Rodolfo. España es una tierra tan grande que puede presumir de lo que quiera, de lo que es suyo, nuestro, no de otros. España tiene que apostar por lo tradicional y lo verdadero, por un chotis renovado o un palo flamenco o un pasodoble y después, que nos quiten lo cantao.

El ganador, Salvador Sobral, interpretó (con música en lata) muy bien su tema, con una voz “frotada” como las cuerdas que le acompañaban, a mí me sonaba a una buena mezcla de “Moonriver” con “I will talk and Hollywood will listen” que canta el rey del pop, del que hablaré, en un futuro próximo.

Manel Navarro seguirá cantando y lo hará muy bien, Manel no quedó el último, hubo una gran perdedora esa noche, la Música. Un año más (si no me equivoco, que suelo hacerlo con cierta frecuencia) la música de un festival tan internacional fue grabada, enlatada y muerta.

Cómo es posible que con la tecnología actual no podamos ofrecer música en directo y de paso dar trabajo, brillo y verdad a una profesión tan maltratada. Además, la música grabada no permite al artista interpretar, la música muerta mata al propio cantante que no puede alargar una frase, cambiar el tempo o sumar un estribillo si así lo siente ese día, a esa hora en esos tres minutos que te da el programa. Euro¡visión!debe incluir la música en directo y el artista hacer su versión, que no tiene que ser igual a la actuación anterior ni a la siguiente.

La música está viva, no la maten por favor, y así como dice mi hermana “otro gallo nos cantará”.

@artequenoharta