Editorial

La política de la pobreza

Domingo 21 de mayo de 2017
Antonio Banderas, uno de nuestros actores con mayor éxito, ha liderado un proyecto cultural en la ciudad de Málaga, de la que es embajador in pectore en el mundo. El proyecto, después de pasar un concurso, contaba con el visto bueno del ayuntamiento. Pero ha sido sometido a una crítica feroz, desbocada, estólida y bárbara por parte de la oposición. El actor y empresario ha preferido retirarse antes de seguir adelante con un proyecto sobre el que se ha volcado tanta cizaña. Y, lo que podría suponer una nueva inversión en la ciudad y un enriquecimiento cultural, además de económico, se ha convertido en una oportunidad perdida por causa de una estrategia política penosa, liderada por Podemos y su hidra de denominaciones. Una estrategia que entiende que cuanto peor es la situación, mejores son sus perspectivas políticas.
Cabe pensar que esa lógica tiene su razón cuando Podemos et al ejercen la oposición, y logran así socavar la acción de gobierno y obtener de este modo una ventaja política. Pero aunque encaje con acciones como la que hemos recogido, no parece ser ese el verdadero motivo, ya que cuando alcanza el poder, una de las señas de identidad es precisamente la desconfianza, cuando no la hostilidad, hacia la inversión y la creación de riqueza. Lo hemos visto en los principales ayuntamientos que han ocupado, y en todos hay ejemplos notables. En Madrid, la Operación Chamartín. En Barcelona, los proyectos turísticos. En La Coruña se han paralizado desarrollos urbanísticos. Zaragoza también ha contemplado que se arruina un nuevo proyecto antes de comenzarse por las trabas del ayuntamiento.
¿A qué se debe esta política sistemática contra la inversión? Por un lado, como reconocía Pablo Iglesias, el descenso del paro es uno de los grandes enemigos de Podemos. El otro, por cierto, es un PSOE fuerte, según el dirigente político. Por otro lado, hay que reconocer que responden a una posición ideológica que podemos considerar errónea, pero que es genuina. El desarrollo contribuye a que aflore lo que tenemos de economía libre, que desde esa formación quieren cercenar para someterla a su control. Pero aún queda un motivo más. Un proyecto derrocado por la política de Podemos supone infinidad de pequeñas y grandes frustraciones, y ello da pábulo al conflicto. Y en esa dinámica del enfrentamiento, su discurso se hace más vigoroso y efectivo. El pobrismo forma parte no sólo de la ideología de Podemos, sino también de su estrategia política. Otra cosa es que una parte importante de la sociedad esté dispuesta a seguirles en ese camino.

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