"Deseo anunciar que el próximo miércoles 28 de junio celebraré un consistorio para nombrar a cinco nuevos cardenales: Su procedencia de varias partes del mundo manifiesta la catolicidad de la Iglesia difundida en toda la tierra y la asignación de un título o diaconía de una parroquia testimonia la pertenencia de la diócesis de Roma, que preside", ha anunciado Francisco tras el rezo de Regina Coeli.
El 29 de junio, cuando se celebra la fiesta de San Pedro y Pablo, se celebrará la misa con los nuevos cardenales, agregó Francisco. Los nuevos cardenales son además de Omella, el obispo auxiliar de San Salvador, Gregorio Rosa Chávez; el arzobispo de Bamako, en Mali, Jean Zerbo; el obispo de Estocolmo, Anders Arborelius y el vicario apostólico de Pakse, en Laos, Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun. Todos ellos menores de 80 años y, por tanto, considerados electores en caso de la celebración de un cónclave.
Destaca el hecho de que haya dos europeos, pues Francisco siempre se ha inclinado por una mayor universalidad de la Iglesia y los cardenales del Viejo Continente son los más numerosos durante los cónclaves. Pero, por tradición, los arzobispos de Barcelona han sido siempre cardenales, mientras que Anders Arborelius fue el primer obispo católico sueco y ahora será también el primer cardenal sueco de la Historia, después de que Francisco visitase el país el año pasado. También es significativo que se otorgue la púrpura a Gregorio Rosa Chávez, que es obispo auxiliar, y no titular, conocido por ser uno de los grandes impulsores de la causa de canonización del ya beato arzobispo Óscar Arnulfo Romero. Asimismo, Rosa Chávez se convertirá en el primer obispo auxiliar que es nombrado cardenal. Los otros dos purpurados responden al deseo del Papa de que estén representadas en el colegio cardenalicio las "periferias" del mundo.
Se trata así del cuarto consistorio celebrado por Francisco, el último fue el del pasado 19 de noviembre cuando nombró a trece nuevos cardenales con derecho a voto y a cuatro eméritos, mayores de 80 años. En ese consistorio recibieron la púrpura al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro Sierra; al de Brasilia, Sérgio da Rocha; al de la diócesis venezolana de Mérida, Baltazar Enrique Porras Cardozo, y al de la mexicana Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes.
En la ceremonia que se celebrará el 28 de junio, cada cardenal pronunciará el juramento ante el Papa, de quien recibirán un anillo, símbolo de su nuevo compromiso universal con la Iglesia, y el capelo cardenalicio, rojo en memoria de la sangre de los mártires que dieron su vida por defender su fe. Después se les entregará la "Bula de Creación de Cardenales", se les asignará una iglesia o diaconía romana y se producirá el intercambio del beso de la paz entre los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio y el pontífice argentino.
Omella fue designado arzobispo de Barcelona en 2015 para suceder al cardenal Martínez Sistach. Encarna a la perfección el nuevo perfil que busca el Papa Francisco: obispos que han sido antes párrocos y que son cercanos a los fieles. De hecho, Omella ha ejercido de párroco en la zona del bajoaragón durante 20 años.
Nacido en Cretas el 21 de abril de 1946, en el seno de una familia de agricultores, estudió Humanidades en el seminario de Zaragoza, para pasar en Filosofía al seminario de los Padres Blancos, con los que terminó la Teología en Lovaina. Como miembros de los misioneros de África, se fue a la misión del entonces Zaire (hoy Congo) y allí estuvo un año. El tiempo suficiente, para que no perdiese nunca el gusanillo de África y de las misiones. De allí regresó de cura a los pueblos de Zaragoza, hasta que, en 1990, Elías Yanes, su amigo y protector, se fijó en él y lo nombró su vicario general, para pasar a obispo auxiliar de la sede del Pilar unos años después, en 1996. Por poco tiempo, porque el 27 de octubre de 1999 fue nombrado obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Cinco años después, el 8 de abril de 2004, pasa ya a ocupar una diócesis importante, la de Calahorra y La Calzada-Logroño.
Además de su experiencia y de su excelente recorrido pastoral, tiene "padrinos". Omella es amigo personal de dos de los cardenales más cercanos del Papa, el también turolense cardenal Santos Abril, arcipreste de la Basílica romana de Santa María la Mayor, y del cardenal hondureño Rodríguez Maradiaga, moderador del G-9 y probable presidente del nuevo dicasterio romano de 'Justicia y Caridad', que se pondrá en marcha tras la reforma de la Curia vaticana. Y no sólo eso. Omella conoce personalmente al Papa, desde su época de arzobispo de Buenos Aires y mantiene una estrecha relación con él. Además de esos apoyos externos, Omella puede presumir (aunque nunca lo haga) de contar con buen predicamento incluso entre sus compañeros obispos. De hecho, fue elegido por sus pares presidente de la comisión de Pastoral Social. Y, recientemente, de Roma le llegaba otro espaldarazo: el nombramiento de miembro de la comisión de Obispos, la fábrica romana, dirigida por el cardenal Ouellet, donde se cuecen los nombramientos episcopales de todo el mundo. Ahora le ha llegado otro nuevo reconocimiento: ser nombrado cardenal.