El Museo del Prado acoge desde el mes de abril una exposición de gran importancia y de excepcional belleza. Las piezas expuestas por sí mismas son “tesoros”, como acertadamente los llamaron los organizadores, pero la institución de la cual proceden merece un comentario aparte. The Hispanic Society of America. Visiones del mundo hispánico es una muestra de más de doscientas piezas de la Hispanic Society fundada por Huntington en Nueva York para divulgar el conocimiento de la cultura hispana en los Estados Unidos de América.
El coleccionista y mecenas, Archer Milton Huntington, desde muy joven se interesó por España, pero no realizó su primer viaje por estas tierras sino muchos años después: antes aprendió la lengua, reunió más de dos mil libros españoles y planificó el museo. Estas preparaciones demuestran la seriedad con la cual preparó su primera visita a España para hacer la ruta del Cid en 1892. Tenía 22 años. A la edad de 30, quedó con una gran fortuna familiar y se dedicó a coleccionar libros y arte español. La biblioteca y el museo siguen siendo gratuitos, como lo quiso Huntington. La recaudación de fondos para mantener esta única institución llegan de mecenas y patronos. Las obras de remodelación hicieron posible la gira de las piezas más destacadas por el mundo, como la que ahora se encuentra en el Prado. Hispanic Society es un lugar privilegiado donde uno, sin salir del mismo recinto, puede informarse sobre el mundo hispano en la biblioteca de 250 mil manuscritos y 35 mil libros raros y, a la vez, ver las piezas arqueológicas de la época paleolítica hasta las obras del arte del Siglo de Oro y del siglo XIX peninsular e hispanoamericano. En la propia España, en la que tanto se oculta el pasado que unía la Península, América y Filipinas, ahora gracias a esta institución podemos comprender qué significa la civilización hispánica. Ay, amigos, cuánto hemos de agradecer a los mecenas yankis por la divulgación de la civilización española.
Mucho tiempo ha pasado desde la muerte de Huntington en 1955. Sin embargo, parece que media centuria no es suficiente para un cambio tan drástico que ha acaecido en la sociedad. ¿Qué tipo de mecenazgo sobrevive hoy? ¿Han desaparecido los patronos de las artes y de las grandes colecciones? ¡Quién sabe! Siempre queda la esperanza de que los enamorados del arte, de una cultura, de un país seguirán fomentando y manteniendo lo que les gusta y da vida. Pero, amigos, mal año para quien quiera hacerlo en público y colaborando con las instituciones gubernamentales. Si no, pregunte a Antonio Banderas que abandonó un proyecto cultural en Málaga, o a Juan Roig quien destina cerca de 40 millones anuales en los proyectos de reconstrucción de edificios históricos y mecenazgo. Ya no hablamos de Ortega e Inditex que se ha convertido en el peor monstruo para los podemitas y otros politicastros. La denigración pública del emprendedor y del mecenas que ellos promueven lleva al aumento de individuos que van como la envidia de Quevedo, “flacos y amarillos porque muerden y no comen”. Es decir ellos no quieren dar algo a la sociedad, pero tampoco quieren permitir que otros lo hagan. Mal augurio para la sociedad.