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Gana Pedro Sánchez: el futuro de la legislatura, en el aire

(Foto: Efe).

VARAPALO A SUSANA DÍAZ, QUE SE QUEDA A DIEZ PUNTOS (50% - 40%)

Hayda Ramos | Domingo 21 de mayo de 2017
Reconoció estar dispuesto a liderar una moción "si es para ganarla". Por H. R.

Al final, las bases se han impuesto al aparato. Y Sánchez ha ganado a Díaz, a López, a la gestora, a los barones territoriales y a la vieja guardia. No solo eso: lo ha hecho de manera clara, casi contundente. Tanto que el resultado se dio por bueno bastante antes de lo que estaba previsto. De norte a sur y de oeste a este, los números sonreían a los sanchistas, con la única excepción de Andalucía, que se ponía del lado de la presidenta de la Junta; y del País Vasco, que hacía lo propio con quien fue lendakari.

Eran datos provisionales, pero todos apuntaban en una misma dirección: Sánchez arrollaba a Díaz. El goteo era constante: si todo seguía igual, el PSOE volvería a manos de quien ya había sido secretario general. Conforme avanzaba el escrutinio el margen para el vuelco se reducía... hasta que desapareció: en una cita en la que han participado más del 80% de los 187.949 militantes del PSOE, Sánchez ha ganado con más del 50% de los votos y diez puntos de ventaja sobre la presidenta andaluza. Otro dato más: Díaz ha cosechado menos votos que avales.

"Nada termina hoy, sino que hoy empieza todo. Queremos hacer una organización nueva. Vamos a cumplir con el mandato de las urnas, hacer del PSOE el partido de la izquierda de este país. Y mi compromiso sigue siendo firme: unir al partido". Es la consigna de un Sánchez cuya victoria, previsiblemente, acarreará un terremoto en el PSOE. Entre otros aspectos, porque tiene a prácticamente todas las federaciones territoriales abiertamente en su contra. Por ahí podría haber movimientos. Como también los habrá en el Grupo Parlamentario. Desde allí, precisamente, llegó la otra noticia de la noche: la dimisión de Antonio Hernando, portavoz socialista en el Congreso.


Díaz evita pronunciar el nombre del nuevo líder

El gesto lo puso Susana Díaz: la gran derrotada compareció ante los medios con la voz rota, el rostro desencajado y sin pronunciar el nombre de Pedro Sánchez. Tampoco le felicitó en público (sí lo hizo en privado). La brecha entre ambos es inmensa; el tiempo dirá si también insalvable. Solo unas horas antes, en el momento de la votación, los tres candidatos habían ofrecido integración, lealtad y unidad para la reconciliación. Conocido el resultado final, hubo apretón de manos ante la prensa: duró solo unos segundos, suficientes para adivinar que la derrota hay que digerirla.

Así pues, la noche electoral confirma los peores pronósticos: la hemorragia persiste, las heridas tardarán en suturar y la recuperación llevará tiempo. En su regreso a Ferraz, mejor de lo que nunca hubiese soñado, Sánchez apuesta por hacer "lo indecible" por cambiar el rumbo de España, reinvindica una izquierda que hará una oposición "útil" y aboga por "un nuevo PSOE" que se convierta "en el partido de la izquierda" que "pone rumbo a La Moncloa". A su alrededor, donde antes se escuchaba "no es no", ahora se grita "sí es sí".

Pero este resultado no solo diseña el futuro del PSOE; puede también redefinir el devenir de la legislatura, que queda en el aire. Como había anunciado en campaña, el nuevo secretario general electo está dispuesto a liderar una moción de censura "si es para ganarla", es decir, si logra el apoyo de Unidos Podemos y los independentistas. Rajoy podría disolver las Cortes. El fantasma de unas nuevas elecciones generales vuelve a sobrevolar España.

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