El Sinan Erdem Dome de Estambul prosiguió la caracterización infernal que apeó al Madrid en semifinales para también superar a Olympiakos en el partido más importante de la historia de Fenerbahce. De la mano de Bogdanovic, Kalinic y Datome, los turcos se impusieron 80-61 en su Final Four, entregando a Obradovic su novena Euroliga en base a una puesta en escena hiperactiva, corrosiva, que tumbó la resistencia helena a los 25 minutos.
La primera acción de la final fue un mate a dos manos, de espaldas y el alley-oop de Vesely. Esta jugada inaugural resultaría esclarecedora de lo venidero. Aunque el repertorio de comienzo de Kalinic definiría esta maniobra como anecdótica: tres triples consecutivos y un dos+1 firmó el balcánico para sumar 12 puntos en el primer pestañeo. Sobre su talento y el listón defensivo que permitía correr a los locales cimentó el conjunto otomano las primeras ventajas considerables. Dixon, Vesely y Udoh acompañarían el ejercicio imperial para cerrar el cuarto inicial con un rotundo 26-18.
Olympiakos, cómodo en marcadores bajos, no pudo controlar el devenir y su mejor estilete (triple MVP de la competición), Spanoulis, no consiguió pautar el juego a pesar de asumir la responsabilidad cuando la pelota quemaba. Su talento, el de Printezis y el de Papanikolaou sostuvieron la sobrenatural pulsión competitiva de un bloque griego que salía a flote a duras penas, pero lo hacía. La lucha perenne es el único axioma que conjugan y sobre ese núcleo sobrevivían a un Fenerbahce en el que Bogdanovic entró en ignición. Birch y Milutinov se debatieron bajo los aros y el duelo llegó igualado al descanso (39-34). Los rojiblancos habían arrancado un pelaje de partido propicio.
Sfairopoulos trató de dar descanso a su quinteto primordial al tiempo que Obradovic refrendaría la exigencia a sus titulares. Y es que la reanudación descerrajó un tipo de combate de último minuto. Cada posesión, rebote o pulgada contaban. Es por ello que el balcánico prefirió estrujar a Udoh, Bogdanovic, Kalinic, Dixon y Vesely. Con la intensidad rozando el absurdo y la temperatura y tensión caldeándose, la defensas ganaban la batalla (49-44, minuto 25-30) y Olympiakos neutralizaba la superioridad técnica rival.
Pero en el tramo final del tercer cuarto el cansancio apareció para quedarse en la trinchera helena. Entonces, el Fenerbahce olió sangre y se lanzó al asalto del cielo, recogiendo fruto con rapidez (57-44, minuto 27.15). Datome tomó el relevo de sus antecesores en cuanto a anotación y con 12 puntos llegaría al intermedio un Olympiakos que atravesaba su momento de final. Estaban al borde de la lona (60-48) y se testaba su categoría. Pero no les llegaría el fuelle para dar batalla.
Los diez minutos definitivos resultaron un festival local. El jugador italiano anotaba todo, con Antic acribillando desde el triple para rozar los 20 puntos de brecha (68-50, min. 31.30). Los festejos comenzarían pronto. No en vano, este era el primer título europeo del club turco de la nación. Casi nada. Incluso Obradovic se permitió dar un par de minutos a los dos únicos jugadores oriundos para que participaran de una jornada inolvidable para el baloncesto otomano. Con el champán recién descorchado, cuesta imaginar dónde está el techo de un club de semejante poderío financiero.
- Ficha técnica:
80 - Fenerbahce (26+13+21+20): Dixon (8), Kalinic (17), Bogdanovic (17), Vesely (8) y Udoh (10) -equipo inicial-, Sloukas (3), Nunnally (2), Antic (4), Bennett, Nahmutoglu, Duverioglu y Datome (11).
64 - Olympiacos (18+14+14+18): Spanoulis (9), Birch (14), Printezis (7), Papanikolaou (3) y Mantzaris (9) -equipo inicial-, Milutinov (10), Green (7), Waters (2), Young, Toliopoulos (3), Papapetrou y Agravanis.
Árbitros: Daniel Hierrezuelo (ESP), Borys Ryzhyk (UKR) y Olegs Latisevs (LET). Sin eliminados.
Incidencias: Final de la Euroliga de baloncesto disputada en el Sinan Erdem Dome de Estambul ante 15.671 espectadores.