Opinión

Papel mojado

TIRO CON ARCO

Dani Villagrasa Beltrán | Domingo 21 de mayo de 2017

Con tantos buenos libros que leer y releer, no me extraña que nadie se lea nunca los programas electorales, que suelen consistir en largos e infumables compendios de perogrulladas, lugares comunes, inconcreciones, ocurrencias y vagas promesas de un futuro mejor. Susana Díaz lo sabe y por eso presentó su propuesta como candidata en las primarias del PSOE el miércoles, apenas cuatro días antes de la votación. Corrió por las redes sociales la parodia de algunos de sus contenidos más ridículos, como las alusiones a las magníficas playas asiáticas para hablar de cuál es su programa cultural para España. Pero entre la militancia cundió la sensación de que la andaluza les faltaba al respeto al presentar sus propuestas tan tarde, como un mero trámite para afianzar su poder. Los militantes han votado y le han dado una rotunda victoria a Pedro Sánchez, que es economista, profesión casi secreta del nuevo secretario general del PSOE, como en su día lo fue la de Rubalcaba, químico.

Con tantos buenos libros que leer y releer, me pongo a la tarea de remontar el programa de Pedro Sánchez, programa casi tan secreto en los medios de comunicación como su profesión de economista. Sorprendentemente, habla algo de economía.

Hay momentos de diagnóstico, en los que reconoce que la socialdemocracia se ha desvinculado del relato, tras la crisis: “La Tercera Vía cometió el gran error histórico de adoptar en la práctica una agenda neoliberal. La excesiva moderación de los gobiernos socialdemócratas en Europa, sus grandes coaliciones con los conservadores, el limitado margen de maniobra de los socialistas en las instituciones europeas fueron erosionando el proyecto socialdemócrata, hasta el estallido final de la crisis de 2008, ante la que no fueron capaces tampoco de articular una alternativa a las políticas de austeridad y rescate”.

También hay optimismo tecnológico: “Con la revolución tecnológica a la que asistimos, podemos dirigirnos hacia una sociedad sin escaseces, una sociedad de la igualdad y el bienestar en armonía con los límites ecológicos de nuestro planeta”. Aunque subraya algunos peligros: “La digitalización de la economía y la aparición de la inteligencia artificial tiende a llevarnos hacia una sociedad donde el desempleo tiende a crecer por un efecto de sustitución de trabajadores y trabajadoras por máquinas inteligentes”.

Se plantea Sánchez la Renta Básica Universal, subir el salario mínimo hasta los 1.000 euros en 2020, la jornada de 35 horas, la banca pública, el impulso de la vivienda pública, el impuesto a las transacciones financieras, la derogación de la reforma de las pensiones y de la reforma laboral y, como guinda, la reducción de la deuda pública.

A saber dónde termina este programa de medidas mañana. Las promesas de los políticos, aún por escrito, caducan antes que los periódicos –que, por cierto, consideraban a Sánchez un cadáver político-. Con tantos buenos libros que leer y releer…

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