Las autoridades trabajan en la hipótesis de que no era un lobo solitario.
La Policía británica ha señalado a Salman al Abeidi como el presunto autor del atentado que la noche del lunes mató a 22 personas, muchas de ellas niños y adolescentes, que habían acudido a un concierto de música en el Manchester Arena.
Al Abedi nació en 1994 en la propia Manchester y era el segundo hijo de Samia Tabal, de 50 años, y Ramadan al Obeidi, dos refugiados políticos que huyeron al Reino Unido para escapar de la dictadura de Muamar al Gadafi. Al parecer Ramadan al Obeidi trabajó en el sector de la seguridad en tiempos de la dictadura y vivió en Londres con su esposa antes de mudarse a Manchester.
No obstante, la policía trabaja con la principal hipótesis de que el terrorista suicida Salman Abedi, un joven estudiante nacido en Inglaterra que había regresado de un viaje a Libia en los últimos días, no actuó como un lobo solitario, sino que otras personas le ayudaron a hacer estallar un artefacto casero a la salida de un concierto de Ariana Grande.
Se da la circunstancia de que Abedi había estado en el radar de los servicios de seguridad y, según confirmaron las autoridades francesas, se radicalizó probablemente en Siria y tenía vínculos demostrados con el grupo yihadista Daesh, que ha reivindicado el atentado. Los servicios de inteligencia británicos, en colaboración con los estadounidenses, intentan determinar ahora si Abedi se reunió en el norte de África con integrantes de Daesh o de Al Qaeda en el Magreb.
Además, fuentes de seguridad libias han informado de la detención en Trípoli de Hashim al Abidi, otro de los hermanos del terrorista suicida: las fuerzas de seguridad creen que Abedi pudo actuar como el último eslabón de una cadena en la que él era el responsable de hacer estallar una bomba que otros habían fabricado.