El Giro del centenario había avisado de su constitución como terreno abonado para sorpresas en la primera semana del recorrido y lo confirmó en los últimos días de su calendario. Nunca había ganado un corredor de los Países Bajos la maglia rosa y Tom Dumoulin terminó rompiendo esa barrera histórica al aprovechar la contrarreloj de 29 kilómetros que dejó la organización para el cierre de Milán. Aprovecharía el corredor del Sunweb para reivindicar su condición de todoterreno y atrrasar en la lucha contra el crono a la pléyade de escaladores que no supieron abrasarle en las rampas dolomíticas y alpinas.
Tenía casi un minuto Nairo Quintana de margen (53 segundos) para defender su liderato, pero no le bastaría al colombiano su rendimiento en la crono. Sólo para concluir en el segundo peldaño del podio. Nunca brilló el cafetero como se le presuponía en los puertos, evidenciando su natural facilidad para cambiar el ritmo pero con una incapacidad flagrante para mantener sus demarrajes y sostenerlos para distanciar al rival más flojo en la gestión de los ascensos. Ni él ni Nibali, finalmente tercero, tuvieron piernas y fuelle para amortizar la única crisis que sufrió el ganador de la general, en el puñado de días previos a este desenlace.
Una indisposición intestinal sería, a la postre, la ùnica situación que hizo tambalear su candidatura. Ese apretón en el Stelvio, que le hizo perder dos minutos en la apertura de la semana definitiva, hacía presagiar que los cinco escaladores que le circundaban, en una horquilla de minuto y 30 segundos (Giro más apretado de la historia), abrirían el suficiente hueco en las pendientes dispuestas por el trazado. Pero los llamados al abordaje del contrarrelojista en su terreno favorito no serían capaces de rematar el trabajo de sus gregarios. Para el recuerdo queda la antepeúltima etapa, esa en la que Pellizotti engengró el único desfallecimiento del campeón. Pero su jefe de filas, Nibali, y Quintana no resplandecieron. Además, Jungels sería aliado inesperado del líder postrero.
Así, la guerra de guerrillas entre Zakarin, Pinot, Pozzovivo, Nibali, Quintana y Dumoulin se mostró más igualada en alta montaña de lo esperado, como lamentó Eusebio Unzué, y el neerlandés acabaría degustando al gloria que le había sido esquiva en la Vuelta a España. Thiabut Pinot afilaría su clase para disparar su rendimiento en los últimos obstáculos montañosos pero no le valdría al resto de competidores para completar el asedio al neerlandés. El francés aldría del podio en la crono de este domingo.
También sería éste el Giro de Fernando Gaviria y, por extensión, del Quick Step. El velocista colombiano se convirtió en el corredor de su país con más victorias en la corsa gracias a los cuatro triunfos parciales que se granjeó en su debut. El Misil se proclamaría ganador, además, del maillot de la regularidad, la maglia ciclamino, propulsado casi en solitario por el argentino Richeze. Su irrupción eclipsó al resto de srpinters, entre ellos a su ídolo Andre Greipel, que no pudo más que aplaudir la exhibición de una estrella en ignición. Además, la escuadra centroeuropea subiría al podio milanés también gracias al maillot de mejor joven ganado, con sudor y merecimiento, por la clase de Bob Jungels.
La representación española quedaría limitada a Mikel Landa y Gorka Izaguirre. Ambos ganaron una etapa, siendo el primero, además, el mejor escalador de la carrera. El alavés, llamado a liderar el Sky, sufrió un percance en las primeras jornadas que le llevó a entrar en una reflexión, ya que quedó apeado de la lucha por la general a las primeras de cambio. Sin embargo, el ex gregario de Nibali en Astana se empeñó en las victorias parciales y después de hacer un tercero y dos segundos celebró, al fin, en la antepenúltima etapa. Los analistas se alinean en sus diagnósticos: si no se hubiera quedado en la cuneta por el imprevisto incial, quizá este Giro de 40 segundos de diferencia entre lso tres primeros se habría compromido más.
De ese modo, con Dumoulin, Quintana y Nibali condecorados como los tres mejores, se bajó el telón de una edición sensacional del Giro que ha hecho honor a su carácter duro, espectacular en sus llegadas masivas y en sus etapas montañosas, con, quizá, el advenimiento de un candidato a lo más alto de este deporte. Que corre y gana, finalmente, al estilo en que lo hacía Miguel Induráin. Su superioridad resultó imperial. Ahora Movistar ha de centrarse en recuperar a su líder de cara al Tour, porque, visto lo visto, no le sobra gasolina. Jos Van Endem puso el colofón con una contrarreloj sublime entre Monza y una Plaza del Duomo de Milán más rosa que nunca.
"Es algo genial, algo así como una locura, no puedo describirlo con palabras, es increíble. Ha sido un día muy nervioso desde el principio y necesitaba estar tranquilo, pero casi no pude. Sólo fui a por el triunfo y lo he logrado. Ahora no sé qué pensar", avanzó la Mariposa de Maastricht, antes de confesar su percepción del día en que, a sus 26 años, iba a alzar una grande. "Hablé con mi director y me dijo que sólo arriesgara en las curvas si estaba seguro. Me dijeron que iba bien y mantuviera, pero no quería referencias, sino concentrarme en darlo todo. Cuando crucé la meta me decían que había ganado, pero luego me senté aquí frente a la televisión a esperar la llegada del líder. Estuve muy nervioso, pero al final lo con seguí. Es increíble", manifestó un nombre que acababa de romper la larga sequía de triunfos en las tres carreras por etapas de más prestigio que afligía a su país (desde 1980, cuando Joop Zoetemelk ganó el Tour de Francia).
Quintana, por su parte, se mostró satisfecho con el resultado, a pesar de perder la carrera en el último día y, con ello, ver cómos e esfuma su sueño de conquistar Giro y Tour: "Un podio no es para decepcionarse. No somos máquinas para hacer todo como uno se plantea antes de una carrera, y no todas las veces se recoge premio cuando haces un trabajo grande. Al contrario: estamos contentos, satisfechos. Lo mejor sin duda fue el gran trabajo de equipo, a quienes les estoy enormemente agradecido".
"No sabemos si se podría haber hecho mejor o peor, pero estamos en el podio, que es lo importante. Dumoulin no era el rival principal y sin embargo nos acabó batiendo a todos. Fue muy fuerte en las cronos, supo resistir en montaña y merece este triunfo", sintetizó para, aconitnuación, entrar en el meollo de lo vivido: "Hubo días de montaña donde quizás habría podido dar más. Las fuerzas eran las que eran, pasé algún que otro día con mala salud que hubo que salvar, pasando con los favoritos como se podía. Las cosas son como son. Sabíamos que teníamos que llegar con más tiempo a esta crono u ocurriría lo de hoy. 70 kilómetros contrarreloj para mí son muchos ante especialistas como Tom Dumoulin, pero pienso que supimos defendernos bien".