Editorial

Puigdemont y el mantra independentista

Martes 30 de mayo de 2017

Carles Puigdemont reunía ayer a las formaciones nacionalistas y antisistema -se ausentaron los representantes del partido de Ada Colau, quien aspira en un futuro próximo, además de tener un papel destacado en el procés- para ir cerrando “los últimos flecos” de la consulta ilegal- sobre todo, a heredar a la descarriada izquierda catalana. Mismo discurso, misma puesta en escena y mismo mantra de siempre; por lo demás, tan cansino como estéril: en eso, tiene razón Albert Rivera.

En efecto, Puigdemont y los suyos han hecho rutina de la vulneración de la legalidad vigente -con casi total impunidad hasta la fecha, conviene recordarlo-, limitándose a reiterar este comportamiento sin apenas variaciones. Ayer, al menos, pudo verse en el PSOE un atisbo de responsabilidad, poniéndose del lado de los partidos constitucionalistas frente al permanente desafío nacionalista.

Poco margen de maniobra cabe contra quien se empeña en romper el país como único propósito. Ni éste Gobierno ni ningún otro está en disposición de negociar algo que corresponde al pueblo español en su conjunto: la soberanía nacional. Cualquier decisión al respecto ha de tomarse por todos los españoles, no sólo por unos cuantos. No caben, pues, “terceras vías” ni ocurrencias similares, sino sólo que el señor Puigdemont deje de subvertir la ley y se decida a decir la verdad a los catalanes, proponiendo una constitución confederal que permita referenda e independencias de las partes.