No hubo sorpresas. Tal y como se esperaba el Congreso de los Diputados ha aprobado este miércoles el proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado de 2017 con el apoyo de 176 diputados procedentes de siete formaciones políticas diferentes: PP, Ciudadanos, PNV, Foro Asturias, UPN, Coalición Canaria y Nueva Canarias.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, mostraba su satisfacción a la salida: "España da un buen mensaje de estabilidad, confianza y credibilidad en las instituciones. No ha sido fácil. Ha habido al final un acuerdo entre siete fuerzas políticas y tengo que agradecer a todos aquellos que han contribuido a que España tenga hoy presupuestos, su esfuerzo, su trabajo y su comprensión".
"Estamos satisfechos y seguiremos trabajando", ha subrayado el jefe del Ejecutivo.
En esta línea, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, ha valorado el mensaje de estabilidad que envían al exterior la coincidencia de estos siete partidos políticos.
De esta forma, el texto pasa ahora al Senado, donde afronta un nuevo trámite a partir de la próxima semana con unas 150 enmiendas nuevas, que han sido incorporadas en la ponencia, en su debate en comisión y finalmente en el pleno del Congreso. Atrás quedan las 4.000 iniciativas de PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDeCAT y Compromís que fueron rechazadas.
No obstante, se han incorporado cambios a los presupuestos a través de enmiendas transaccionales entre el PP y formaciones como Ciudadanos, PSOE y Unidos Podemos.
Las formaciones que han pactado con el Gobierno han argumentado los beneficios permanentes que traerán estas cuentas a sus respectivas comunidades, como las inversiones para la "Y vasca" o para las cuencas mineras en Asturias, pasando por las bonificaciones al transporte tanto en Canarias como en Baleares.
La tramitación en el Senado comenzará con las comparecencias de altos cargos públicos, para abordar posteriormente el debate de vetos en el pleno y de enmiendas parciales en comisión. La votación final del proyecto de Ley será debatido y votado la última semana de junio de la Cámara Alta y, si no hay cambios, quedará definitivamente aprobado de manera que no será necesario que vuelva al Congreso.
El presidente del Gobierno se ha quedado literalmente solo a la hora de votar en contra de una enmienda que el PP había pactado Nueva Canarias a cambio de su apoyo a los presupuestos.
Lógicamente, Mariano Rajoy se equivocó, pero el voto, el único con luz roja en el tablero del Congreso, no ha tenido consecuencias, ya que la enmienda salió adelante con 328 votos a favor, 19 abstenciones, y el único voto en contra del presidente.
Rajoy encajó con risas una equivocación que la oposición aplaudió con sorna. Curiosamente, el PSOE tuvo que tragarse el sapo poco después porque al votarse la enmienda posterior, han sido los diputados socialistas los que se hicieron un lío, votando unos en contra y absteniéndose otros.
Este fallo de la bancada socialista tampoco fue trascendente porque la enmienda iba a ser rechazada en cualquier caso.
Por otra parte, la jornada en el Congreso tuvo más anécdotas cuando se escuchó un fuerte golpe al romperse las patas de un escaño de un diputado de Ciudadanos. Esta circunstancia obligó a interrumpir durante unos minutos la votación de las enmiendas a los Presupuestos de 2017.
El escaño roto ha sido el de Toni Roldán, que se ha visto en el suelo: "Se ha descuajeringado", bromeó. Entonces, el diputado de Ciudadanos y actor Félix Álvarez "Felisuco" mostró las patas a modo de trofeo hasta que el ujier las ha retirado, gesto que no hizo tanta gracia a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, que paró la votación y reclamó respeto a la institución porque la Cámara "no es un circo".
Finalmente, Roldán tuvo que votar de pie hasta que le colocaron un asiento nuevo.
No fue el único escaño que ha cedido este miércoles. Poco antes, el diputado del PP Jesús Postigo también vio como cedía una pata del sillón.