Los Lunes de El Imparcial

Simone Van Der Vlugt: Azul de medianoche

NOVELA

Domingo 04 de junio de 2017

Traducción de Catalina Ginard Féron. Duomo. Barcelona, 2017. 366 páginas. 18 €.

Por Jorge Pato García



Al igual que en España hubo una etapa en la que el arte y la literatura fueron tan florecientes que la denominamos Siglo de Oro español, en los Países Bajos el siglo XVII es sinónimo del esplendor artístico más grande de su historia. Es la centuria donde la pintura holandesa llega a su apogeo de la mano de Vermeer y de Rembrandt, es el siglo en el que se desarrolla el calvinismo con todo el movimiento teológico y de debate que implicó. Hubo también insignes pensadores como Spinoza de gran impronta en la filosofía, y todo ello amparado bajo una boyante economía y una consideración como potencia a nivel europeo.

Esta es la Holanda a la que nos traslada Simone Van Der Glugt, siguiendo la estela de destacadas novelas como La joven de la perla o La casa de las miniaturas. Con ambas enlaza dentro de esa parte de la literatura histórica en la que las realidades de aquella época se entremezclan con la cotidianidad de una historia en particular.

En esta ocasión vamos a conocer la vida de Catrijn, mujer que cambiará el entorno rural de Alkmaar por el de la capital, Ámsterdam. Allí tendrá oportunidad de acercarse a una actividad que le apasiona, la pintura, una ficción en la cual, dadas las circunstancias de su estrato social, le sería imposible alcanzar cualquier tipo de formación, si no llega ser porque la señora para la que trabaja toma clases de pintura y ella la acompaña. Pero el destino es caprichoso y tendrá que dejar Ámsterdam para trasladarse a Delft. Allí, las nociones que tiene sobre pintura le servirán para entrar a trabajar en la fábrica de cerámica. Una cerámica muy valorada y caracterizada por una decoración en un tono azul característico.

En Azul de medianoche vamos a tener además de un trepidante recorrido por la Holanda de la época, un acercamiento a lo personal, a las vivencias de mujeres valientes que no se resignarán en ningún momento a hacer de mera espectadoras del futuro que otros deciden para ellas. Al contrario, tratarán de coger las riendas de su vida, a pesar de que eso no esté bien visto en la sociedad que les ha tocado habitar.