"Acaba aquí mi tiempo como defensora", ha dicho una Becerril que ha ejercido "con total independencia, solo condicionada por su propia capacidad" y ha explicado que ni ha tenido ni tiene intención de presentarse "a un nuevo mandato".
"Ha sido un gran honor haber intentado defender los derechos y libertades de los ciudadanos y evitar malos tratos degradantes en centros de privación de libertad, además de haber asumido la competencia otorgada por la ONU como Alto Comisionado de los Derechos Humanos", ha defendido su quehacer.
Este martes, durante una rueda de prensa en la que ha explicado una decisión que se conocía desde la noche anterior, Becerril ha hecho balance de su gestión al frente del Defensor del Pueblo: "Me he esforzado en facilitar la comunicación, en abrir las puertas del Defensor de par en par y efectuar las recomendaciones oportunas ante las Administraciones". De ese esfuerzo ha destacado "abrir la institución hacia el mayor número de ciudadanos". No obstante, ha recordado que "detrás de cada queja hay un ciudadano que necesita ayuda y comprensión".
¿Se ha sentido Becerril decepcionada en algún momento durante la etapa que ahora cierra? "El trabajo de la defensora no termina nunca en una democracia porque siempre tiene algo de imperfección", ha respondido al ser preguntada. Entre las tareas pendientes, España se ha comprometido con la UE a acoger unos 17.000 refugiados antes del próximo mes de septiembre. De la labor realizada ha resaltado, entre otras, las actuaciones relacionadas con la vivienda y los desahucios, el reconocimiento y ayudas a las víctimas del terrorismo, la trata de seres humanos, la gratuidad de libros de texto y de los comedores escolares y la pobreza energética.
Las labores de Becerril como defensora del pueblo acaban el 21 de julio, cuando cederá el testigo al sexto encargado de esta institución, cuyo primer responsable fue designado por el Parlamento en el año 1982. Seis nombres a los que es justo sumar el de María Luisa Cava de Llano, quien ocupó el puesto en funciones entre 2010 y 2012, tiempo que tardaron los partidos políticos en consensuar el nombre de Becerril, de 72 años, designación aprobada por los plenos del Congreso y del Senado los días 17 y 18 de julio de 2012. Tomó posesión del cargo unos días después, el 23 del mismo mes.
Con este adiós será Francisco Fernández Marugán, adjunto a Becerril y exdiputado socialista, quien se quede al frente de la institución a partir del 21 de julio y hasta que los grupos parlamentarios alcancen un acuerdo sobre quién será la persona que le sustituya.
Según contempla la legislación, es necesario el apoyo de tres quintas partes de la Cámara Baja para dar luz verde al nombramiento del responsable del Defensor del Pueblo. Posteriormente, el nombramiento se hará efectivo cuando haya una resolución del Congreso y del Senado por 210 votos a favor del candidato. Empiezan las quinielas de nombres. "Si hay alguna persona que no puede quejarse, es la defensora del pueblo". Así se despide Soledad Becerril.